Los centros de datos, la IA y la transición energética

Fundar
27 agosto 2026

En días recientes fue publicado por el Banco Mundial el Informe sobre Desarrollo Mundial 2026: La Promesa de la Inteligencia Artificial, en donde lo que ha llamado la atención es que coloca a México como el segundo mayor exportador en semiconductores, electrónicos y equipos para centro de datos del mundo.

Al mismo tiempo, revela que, pese a estos datos, sólo el 20 por ciento de las empresas y gobiernos utilizan inteligencia artificial para optimizar sus procesos. En otras palabras, esto posiciona a México como una zona de extracción de recursos en donde la adopción interna es baja y que podría repetir los riesgos del modelo de maquila exportador: fabricar el modelo físico que mueve a las grandes economías mientras que en el interior no se instalan capacidades para la innovación.

Los centros de datos y la transición energética justa están estrechamente vinculados, pues la digitalización aumenta considerablemente la demanda eléctrica. Es decir, albergar centro de datos exige enormes cantidades de flujos de energía y agua de forma continua. En México más de la mitad de la electricidad depende del gas “natural” importado de Estados Unidos, lo que representa un factor de vulnerabilidad ante fluctuaciones de precio y posibles interrupciones en el suministro como lo ocurrido en la tormenta invernal de 2021 en Texas que provocó cortes de energía masivas y dejó a más de 4.5 millones de hogares y negocios sin electricidad durante varios días.

Para que los centros de datos puedan operar no solo requieren de electricidad constante y estable, sino también tener capacidades de transmisión y subestaciones cercanas. Esto cobra relevancia debido a que el nearshoring genera un choque de demanda concentrado en corredores industriales específicos. Esta concentración ejerce presión sobre la infraestructura de distribución eléctrica, obligándola a operar cerca de sus límites de confiabilidad.

Otro aspecto importante para resaltar es la cantidad de agua necesaria para el enfriamiento de los centros de datos, ya que se estima que 16.84 mil millones de litros fueron usados en 2025 y se proyectan 18.76 mil millones de litros para este año. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Monterrey y Querétaro son dos estados con estrés hídrico muy alto. Querétaro destaca porque combina una creciente expansión de centro de datos y es el sexto estado con mayor estrés hídrico y que concentra, al menos, 30 centros de datos.

La expansión de la IA obliga a mirar más allá de las cifras de inversión y exportación. México se ha convertido en pieza estratégica de la infraestructura física que sostiene la expansión mundial de la IA. Al mismo tiempo, esta posición exportadora no se corresponde con una adopción interna equivalente y respetuosa de derechos humanos. El país produce parte de la infraestructura que permite a otros países desarrollar y utilizar la IA, mientras que las empresas e instituciones locales obtienen muy pocos beneficios. A esto se suman los problemas del uso masivo de energía y agua en plena crisis ambiental y en donde México podría acabar con más zonas de sacrificio.

Entonces, la prioridad no debería ser construir la infraestructura para la IA y centros de datos, sino tener la capacidad de decidir cómo, dónde y para quién se construye, de lo contrario la IA se convertirá en una de las formas más alarmantes de extractivismo de ese siglo.

La autora es Ariana Escalante Kantún, investigadora en el programa de Territorio, Derechos y Desarrollo de Fundar México.