Los héroes de la mina de Chele
Enaltecer la hazaña del rescate

Alejandro Sicairos
28 abril 2026

Debe quedar escrito para la efemérides colectiva la proeza que desde el Municipio de Rosario le dio la vuelta al mundo debido al dechado de solidaridad que logró rescatar a los cuatro trabajadores de la mina Santa Fe durante 33 días y noches en las que resistió el humanismo, no obstante que los ánimos oscilaron entre la esperanza y el desánimo. Paradójicamente, el derrumbe que le costó la vida a dos obreros dejó a la vista el incalculable filón de la tenacidad fusionada.

Frente a la crudeza de hechos crueles que nos merman la confianza en las instituciones y la capacidad de resiliencia, la proeza de Chele llega en el momento adecuado con el llamado a abrirnos paso a través de cincelar hasta que se quiebren las duras rocas de la atrocidad. La cronología de la acción socorrista es el oasis en pleno desierto donde creímos no florecía la ayuda fraterna y conjeturamos desgracias en vez de buenaventuras.

A pesar de que las circunstancias no permitieron un mejor resultado, la operación unificada que inició el 25 de marzo y concluyó ayer resaltó el heroísmo de elementos de Protección Civil y de las secretarías de la Defensa Nacional, Marina, Seguridad Pública y Protección Ciudadana, así como la solidaridad de cuerpos de socorro de otras entidades y habitantes de la zona en que ocurrió el accidente.

Desde tales arrestos, aguijoneados por el sufrimiento de niños, esposas, padres y amigos que lo único que pedían es ver salir ilesos a los mineros que quedaron incomunicados por el colapso de la presa de jales, los rescatistas concretaron intrepideces que ponían en primer término la sobrevivencia de las víctimas y en el último orden de las preocupaciones el riesgo propio al entrar a perforaciones ya desplomadas y la eventualidad de agregarse a los damnificados.

Esta lección va más allá del percance al cual sobrevivieron dos mineros e igual número perdieron la vida. Con alcances puntuales hacia la comunidad internacional que observa con curiosidad la barbarie sinaloense, aparece la mano extendida de gobierno y sociedad que le da forma a la cadena echada hacia las venas de la excavación buscando traer a trabajadores asidos a la existencia. Bonita estampa que desvanece la morbosa viñeta que nos dibuja como pueblo desalmado.

Por razones también de sobrevivencia del talante honroso de los sinaloenses, quede tatuado en la memoria positiva la permanencia durante más de un mes en la zona del derrumbe de la Coordinadora Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, encabezando la Misión de Enlace y Coordinación, y la constante supervisión del Gobernador Rubén Rocha Moya que una y otra vez llegó a la bocamina para incentivar a continuar con las actividades de rescate.

En el lugar de los hechos o con la prudente distancia, sin duda alguna todos estuvimos allí conectados con los esfuerzos que el 30 de marzo hicieron posible la recuperación con vida de Alejandro Cástulo Colín, el primer rescatado; a la alegría del 7 de abril cuando el hombre de la lámpara, Francisco Zapata Nájera, nos mostró la luz de los pertinaces que lo hizo volver con los suyos, así como el mismo día abrazamos en la tristeza a la familia de Abraham Aguilera, hallado muerto.

La proeza del rescate nunca decayó aun sabiendo los fatigados buscadores de las pocas posibilidades de hallar vivo al cuarto minero, Leandro Isidro Beltrán, premonición que se confirmó en las primeras horas de 27 de abril cuando la misión concluyó para darle el lugar a la narrativa del tesón de los sobrevivientes y de quienes murieron en el intento, pero sobre todo a los guerreros que a 300 metros bajo tierra hicieron hasta lo imposible por arrancarle a la excavación relatos reconfortantes.

Seamos agradecidos con los estoicos que acaban de plasmar ejemplos que en este tiempo de deterioro de la esperanza popular hacen las veces de escalera que nos saque de tantos hoyos negros. No es opcional sino obligado decirles gracias a las centenas de soldados, marinos, rescatistas, policías, voluntarios y servidores públicos que nunca quisieron soltar a los que colgaban de esas manos humanitarias.

Qué nos cuesta un elemental gesto de gratitud ante el colosal despliegue de arrestos y capacidades puestas a disposición de los derrumbados.

Pudimos sacar pese a todo,

Del fondo de la mina de oro,

La unidad como gran tesoro,

Cuando actuamos codo a codo.

Si es que predominan las convicciones originales de la vieja izquierda mexicana, el Movimiento Regeneración Nacional estará en posibilidad de estructurar un pacto de cohesión entre quienes se registrarán para buscar la postulación de este partido a la Gubernatura de Sinaloa, acuerdo de no agresión entre iguales, de alto al fuego amigo y cero convivencia con el enemigo de casa. Por lo intenso que se está poniendo la competencia interna en la tierra de los once afluentes, donde hasta han salido a relucir golpeteos políticos que ni el PRI estructuró en sus peligrosas reyertas por el poder, las autoridades federales y estatales responsables de garantizar la gobernabilidad deben detectar a los apetitos que tiran las piedras y esconden las manos con toda la intención de descalabrar a quienes van adelante en la preferencia, sin que les importe a los violentos que la sangre llegue al río.