Los irritados de Morena en Sinaloa
Enojos y alusiones de Jesús Ibarra

Alejandro Sicairos
16 octubre 2026

Los resentimientos, como el que alberga en el Diputado federal Jesús Ibarra Ramos al exigir que le sea reconocida la posición que obtuvo en la encuesta para definir la candidatura al Gobierno del Estado, y luego se le cayera la designación como Alcalde interino de Culiacán, municipio al que considera en situación inaceptable, parecen brotar en el Movimiento Regeneración Nacional como hongos en la humedad derivados de proyectos políticos frustrados que de no atenderse tales animosidades impactarían de manera negativa en el proceso electoral.

Muy recientemente, el caso del Diputado local Rodolfo Valenzuela que le echa encima el caballo verde a la Gobernadora Graciela Domínguez, acusándolas de romper los acercamientos con el Congreso del Estadio, y el “fuego amigo” enderezado contra María Teresa Guerra Ochoa, aspirante a la Presidencia Municipal de Culiacán, son otros apremios de la operación cicatriz que la Cuarta Transformación debe poner en marcha en Sinaloa antes de que las heridas gangrenen.

En la reunión que Ibarra Ramos sostuvo el 9 de octubre en la capital sinaloense con medios de comunicación, originalmente para agradecerles la cobertura que le brindaron como “corcholata” de Morena en el proceso que determinó a Imelda Castro como coordinadora estatal de la 4T, el Legislador aprovechó para ensayar una especie de catarsis inclusive sin que nadie se lo preguntara al inicio del convivio. Se planteó como víctima de yerros morenistas y defensor de familias que sufren por la narcoguerra.

En lo que corresponde a Morena le pidió “respetuosamente” que acepte y reconozca los errores y aciertos y, en concreto, que le reponga el lugar como el segundo hombre mejor posicionado en el ejercicio de evaluación de perfiles que realizó el partido y que por equivocación se lo asignó a Omar López Campos. Ibarra dice que después de Gerardo Vargas él aparece como el mejor calificado y no quien fuera el Secretario de Bienestar del gobierno de Rubén Rocha Moya.

Pero al referirse a Culiacán, el municipio en el cual podría registrarse o no pues afirma que sigue sin decidirlo, se aventó fuerte al considerar que la gente está exigiendo mejores servicios públicos como drenaje, alumbrado, reparación de baches en calles y espacios públicos seguros, haciendo leña del árbol político caído e inclusive pasando por alto los avances que presenta la Alcaldesa interina Ana Miriam Ramos Villarreal, que lleva casi seis meses en el cargo.

“Es inaceptable lo que está pasando a Culiacán: amenazas a las escuelas, drenaje saliendo por los baños de las casas”, ejemplificó y convocó a no perder la capacidad de asombro y darle un viraje a la circunstancia culichi. Inclusive expuso la necesidad de medir y evaluar cómo se está gastando el dinero del presupuesto municipal. Y la solución, infirió, tiene que ver con trabajo honesto, valores, campañas para inculcar ética, moral y civismo, además de gobiernos amplios, plurales, sin distinción de partidos y con las mentes más privilegiadas en la función pública, al margen de compañerismos y compadrazgos.

Permea en Ibarra cierta decepción por cosas que no han salido a como él las busca. Quien sabe si a Morena le preocupe este tipo de sentimientos no obstante que se trata de semáforos en luz amarilla que previenen de cuadros ahora guindas que podrían intentar redireccionar sus futurismos hacia otros partidos, aún a sabiendas que les será difícil ganar mayoría de votos pero sí permiten consumar venganzas. Cuando el orgullo está herido, las convicciones y lealtades suelen pasar a último término.

Aguas con los disgustos en políticos de alto nivel de Morena que empiezan como goteras que parecen quejas inofensivas y acaban siendo cascadas de hiel. A como están las cosas en Sinaloa, al desconocerse el destino que le dará al voto un amplio segmento de electores lastimados por la violencia extendida en tiempo y víctimas, hasta el resentimiento menor es capaz de desatar tempestades irascibles.

El proceso interno de la 4T para decidir las coordinaciones municipales y postulaciones a diputaciones federales y locales podría revivir las ascuas de fuegos que quedaron de la designación de la virtual candidata a Gobernadora, brasas que todavía no se apagan del todo.

Al no resultar pan comido,

La tómbola morenista,

Despierta al oso dormido,

Con su propensión golpista.

Más allá de ataques provenientes del fuego amigo o del enemigo en casa, nadie logrará derribar la loable trayectoria de Tere Guerra y su derecho a participar en el proceso de Morena para elegir a la coordinadora o coordinador de la Transformación y la Defensa de la Soberanía en Culiacán. O sin tanto rollo, a la candidata o candidato a Presidente Municipal. Con origen en la lucha social, el activismo en la vieja y auténtica izquierda, impulsora de la creación de la Secretaría de las Mujeres y defensora de los derechos de sectores vulnerables, se ha ganado a pulso un lugar en la participación política y quizás hasta el voto popular que la lleve a calarse en otros ámbitos del ejercicio de Gobierno. Y eso nadie se lo puede quitar.