Los jesuitas en San Luis de la Paz, Guanajuato (2)

Rubén Aguilar
05 febrero 2026

Con los años, desde San Luis de la Paz, los jesuitas se extienden a diversos lugares del hoy estado de Guanajuato y fundan colegio e iglesia también en las ciudades de Guanajuato, León y Celaya.

En 1720 llegan a Celaya por gestiones del capitán Manuel de La Cruz Saravia. La fundación es del Padre jesuita Nicolás de Azoca.

Los jesuitas van a la Villa de León para fundar un colegio. Cristóbal de Aguilar y Ventosillo, uno de los hombres ricos de la región, dona varias propiedades, incluyendo dos estancias de labor y campo y una mina en el Real de Comanja.

Y en 1730 también les regala las haciendas de Loza de Arriba y Loza de Abajo (hoy conocidas como Loza de los Padres), La Joya y San Isidro para su sostenimiento.

Los jesuitas tomaron posesión de la hacienda en mayo de 1731 y fundan su colegio en julio del mismo año. En 1751 construyeron una presa para regar sus cultivos y contaban con numerosos animales y cosechas.

Después de tomar posesión de varias fincas, decidieron construir su iglesia en una de ellas, en la esquina de las actuales calles de Álvaro Obregón y 20 de enero, donde actualmente se encuentra la iglesia del Inmaculado Corazón de María.

Un gran apoyo para que los jesuitas vinieran a Guanajuato y se extendieran en este territorio fue el que les dio Pedro Lascuráin de Retana, natural de Mendari provincia de Guipúzcoa, la misma región donde nace San Ignacio de Loyola.

Lascuráin de Retana era uno de los más ricos hacendados del Valle de Santiago del Bajío, dueño de las grandes haciendas de San Nicolás de Parangueo, Quiriceo, el Cerrito y la Iglesia. Siempre fue un hombre preocupado por el desarrollo de la región y un gran bienhechor de obras sociales.

En 1738, éste hace una propuesta al Padre provincial Juan Antonio de Oviedo, para que los jesuitas expandan su trabajo misional en Guanajuato. La entrega física de los inmuebles para financiar las misiones se realiza en 1761.

Los jesuitas llegaron a los lugares más remotos del estado de Guanajuato como la Hacienda de Burras, Congregación de Irapuato, Santiago de Ocotlán, entre otras muchas poblaciones. La octava y última misión de los jesuitas fue la del Rancho de Arandas.

Los padres jesuitas Pedro Borrote, Ramón Cerdán y Manuel Domínguez destacaron por su trabajo misional. En 1767, Carlos III ordena la expulsión de los jesuitas de todos los reinos de España.

En San Luis de la Paz, también en Guanajuato, la población se levantó en contra de la expulsión de los jesuitas. El visitador real, José de Gálvez, reprime la sublevación.

Lozano Serna, Edmundo Iván, Las Misiones Jesuitas de Guanajuato, Revista Memoria Leonesa, 2019, Archivo Histórico Municipal de León, León, Guanajuato

Ojeda Sánchez, José de Jesús, Vida del padre jesuita Gonzalo de Tapia, párroco, Revista Cristo Rey en México, órgano del Centro General de Propaganda del Monumento Votivo Nacional a Cristo Rey de la Paz, León, Guanajuato, mayo-junio de 1963, Año X, Vol. X Números 5 y 6.