Los peligros en la negociación del T-MEC
Las negociaciones para la revisión del T-MEC se encuentran en una fase crucial de preparación e inicio formal de diálogos bilaterales, con miras a la revisión obligatoria programada para 2026. Por lo pronto, México y Estados Unidos han acordado iniciar su primera ronda de conversaciones bilaterales el próximo 16 de marzo y se prevé que las conversaciones bilaterales entre México y Canadá comiencen en mayo de 2026.
El tratado establece que los tres países deben revisarlo para decidir su continuidad. Si hay acuerdo, éste se prorroga por otros 16 años, de lo contrario, se activarán revisiones anuales obligatorias hasta su posible expiración en 2036.
El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha liderado las gestiones mexicanas recientes en Washington para coordinar este proceso.
De acuerdo con lo dicho por el gobierno de Sheinbaum, la defensa de la soberanía nacional, la reducción de la dependencia externa y la búsqueda de certidumbre para las inversiones constituyen el marco político y económico de la posición mexicana. Hasta donde se sabe, la primera etapa incluirá conversaciones ligadas a las industrias automotriz, textil y del calzado. Se planea, posteriormente, integrar los temas de empleo, medio ambiente y tecnología.
De acuerdo a las consultas públicas que ha hecho la Secretaría de Economía el 78.5 por ciento de los participantes están a favor de mantener y fortalecer el tratado en lugar de renegociarlo desde cero.
A pesar de este apoyo generalizado también hay una gran preocupación en el sector empresarial por las amenazas de aranceles unilaterales y las políticas comerciales de la administración de Donald Trump.
Habría que decir, sin embargo, que los puntos de mayor preocupación son, por un lado, el peligro de que Estados Unidos pretenda vincular temas comerciales con asuntos de seguridad y migración, así como el tráfico de fentanilo. Por otro lado, existe también el riesgo de que el gobierno de Trump quiera incorporar en las negociaciones la integración de México a un plan geoeconómico que busca reconfigurar Norteamérica como un área al servicio fundamentalmente a los intereses de Washington, en una región que va de Groenlandia al Caribe.
Dado estos titánicos peligros para la seguridad nacional y la economía mexicana sería muy buena idea que la participación del sector privado en las negociaciones fuera lo más amplia posible. Hasta donde sabemos no se tiene planeado que haya un “Cuarto de Junto” tradicional, aunque es cierto que el gobierno mantiene una comunicación ágil con 30 sectores económicos clave para sustentar las conversaciones con datos técnicos.
Esperemos que realmente se escuche la opinión de los empresarios y que ésta se incorpore a las decisiones finales.