Los zarpazos del oso

Rafael Morgan
17 enero 2026

No pasa día sin que el mundo se entere de alguna noticia, decisión, memorándum u “orden ejecutiva” del Presidente Donald Trump, quien, en su mundo unilateral, sólo concibe a Estados Unidos con un poder que, en forma enfermiza, desea sea reconocido y aceptado, a la buena o a la mala, por todas las naciones, lo que se demuestra con expresiones como “Estados Unidos primero”, “hacer América grande de nuevo”, etc., y las acusaciones a México y Canadá de que con el Tratado Comercial están obteniendo superávits comerciales, extrayendo recursos financieros del propio E.U.

Una de las últimas declaraciones de Trump fue precisamente que “el Tratado Comercial es irrelevante para su país”, justo en este año en que se iniciarán las reuniones para revisarlo, pues tanto para Canadá como para México, el tratado es piedra fundamental para su desarrollo económico. Con esta declaración quiere conseguir mejores condiciones para su país, pues lo cierto es que E.U. obtiene, a través de este tratado, productos más baratos que complementan su economía empresarial, ya que muchas de esas exportaciones e importaciones las realizan empresas norteamericanas, algunas establecidas en México o Canadá o bien, como lo hace la industria vehicular, los autos que se construyen allá requieren componentes de sus socios del tratado.

Estos son sólo ejemplo de las amenazas y extorsiones de Trump a los demás países, ya que además de su último exceso al intervenir en Venezuela, secuestrar al Presidente y su esposa y sojuzgar al país sudamericano, le está exigiendo recompensa en petróleo por los daños que anteriormente han tenido las empresas estadounidenses incautadas por el Gobierno venezolano. El gobierno de ese país ha tenido que doblegarse con decisiones que sabe son favorables para “el conquistador” o que le ha impuesto Trump, quien declara ahora que “él está gobernando Venezuela”.

Trump tiene muchas herramientas disuasivas, como son los aranceles que les está imponiendo no sólo a sus adversarios ideológicos como China, sino también a sus aliados tradicionales como los países europeos, a quienes les ha retirado en parte su apoyo en los enfrentamientos con Rusia y se los aplica también a Japón y Sur Corea, sus aliados, que le han servido como contención frente a las amenazas de Corea del Norte y de la propia China. Ahora ha puesto contra la pared a la Unión Europea y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte al retirarle parte de sus aportaciones económicas y, peor aún, ahora pretende apoderarse de Groenlandia, que tiene diversos asentamientos de varios países europeos.

Trump, como el oso, da zarpazos, los anuncia y los ejecuta; tiene amenazado a México con intervenir en su territorio para eliminar y neutralizar a los cárteles del narcotráfico, y también tiene amenazado a Colombia, por lo mismo; levanta muros de 3 y 4 metros de alto, alguno de ellos electrificados y ahora anuncia “muros flotantes” a lo largo de más de 500 kilómetros del Río Bravo y bloquea los productos mexicanos a pesar del Tratado, como lo hace con el ganado y exige perentoriamente la entrega de agua, no sólo la de este periodo, sino toda la que se le debe de periodos anteriores, a pesar de reconocer que han sido años de sequía severa.

Ahora, con un reciente zarpazo, que no parece ser el último, se retira de 66 organismos, instituciones y foros multilaterales internacionales incluyendo a 31 organizaciones de la ONU y a otras organizaciones intergubernamentales, pues según él “ya no sirven a los intereses nacionales de su país”, por lo que ordenó a todas sus agencias gubernamentales retirar a su personal y a suspender la aportación de recursos financieros, porque esos organismos “son inútiles, derrochadores, antiamericanos, globalistas y burócratas, que están actuando contra los intereses norteamericanos”, pero en el fondo busca favorecer a sus grandes consorcios empresariales.

Con esta decisión da un golpe muy serio a las Comisiones Económicas regionales como la Cepal para América Latina; golpea en el centro a todo el sistema de control del clima, del medio ambiente y la energía limpia; deja en el aire por insuficiencia económica, a la Conferencia de las Partes (COP) para el cambio climático que acaba de terminar su capítulo número 30 en Brasil, en donde se tomaron acuerdos que requieren financiamiento de todos los países, principalmente de los más contaminantes, que son China, E.U., India y Rusia; con la paradoja de que un país como E.U. contamina en grado sumo y no está dispuesto a aportar lo necesario para descontaminar.