Mazatlán y el Sunbelt mexicanomexicano

Omar Lizárraga Morales
27 julio 2026

Durante buena parte del Siglo 20, el sur de Estados Unidos dejó de ser una región periférica para convertirse en uno de los espacios económicos y demográficos más dinámicos del mundo. Estados con climas cálidos como Florida, Arizona, Nuevo Mexico, Texas y California entendieron antes que nadie el enorme potencial económico que representaba el envejecimiento de la población estadounidense. Mientras otras regiones competían por atraer industrias, el llamado Sunbelt comenzó a atraer personas retiradas del norte del país.

Millones de jubilados decidieron mudarse hacia el sur en busca de un buen clima, mejores condiciones de vida y menores costos. Con ellos llegaron hospitales especializados, desarrollos inmobiliarios, campos de golf, centros comerciales, infraestructura urbana, restaurantes y servicios financieros.

En México -como en el Sunbelt estadounidense- hay destinos que de manera “natural” han atraído a jubilados y no jubilados de la Unión Americana, tales como Tijuana-Ensenada en Baja California; Los Cabos, Baja California Sur; Puerto Vallarta y Ajijic en Jalisco; San Miguel de Allende, Guanajuato, y Mazatlán, Sinaloa.

Este puerto sinaloense posee prácticamente las mismas ventajas naturales que hicieron exitoso al Sunbelt estadounidense. Tiene clima cálido durante gran parte del año, una ubicación privilegiada frente al Pacífico, costos de vida considerablemente menores, una rica oferta cultural y gastronómica, servicios médicos cada vez más competitivos y una cercanía geográfica con Estados Unidos que pocos destinos internacionales pueden ofrecer.

La diferencia es que, mientras el Sunbelt consolidó una estrategia de largo plazo para convertirse en una región de retiro para los norteamericanos, Mazatlán todavía no ha decidido si quiere competir de manera más activa por ese mercado. Y ese mercado seguirá creciendo.

Cada año, millones de estadounidenses y canadienses alcanzan la edad de jubilación y muchos buscan exactamente lo que Mazatlán ofrece a sus visitantes. No hablamos únicamente de turistas, hablamos de personas que compran vivienda, consumen durante todo el año, pagan impuestos, generan empleos y participan en la vida comunitaria.

Por ello, Mazatlán no debería promocionarse únicamente como un destino de vacaciones. Debería proyectarse y construir una marca como el mejor lugar del Pacífico mexicano para vivir la jubilación.

Eso exige pensar en grande. Supone diseñar una ciudad accesible para adultos mayores, fortalecer la infraestructura hospitalaria, mejorar la conectividad aérea con las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá, construir vivienda orientada a este segmento y crear instituciones que faciliten su integración social. Significa también proteger aquello que hace diferente a Mazatlán: su identidad cultural, su gastronomía, su música y la calidez de su gente.

Porque quien logre convertirse en el destino predilecto para la jubilación de los norteamericanos no sólo atraerá turistas. Atraerá inversión, talento, consumo permanente y desarrollo económico durante todo el año.

Mazatlán tiene todas las condiciones para convertirse en el destino líder de un Sunbelt mexicano. Lo único que falta es asumir esa ambición como una política pública y construir una marca-ciudad capaz de comunicarla al mundo.

Es cuanto...