Mesa de Tampico

Sergio Aguayo
27 mayo 2026

Después de Gustavo Díaz Ordaz, los presidentes se acostumbraron a minimizar, tolerar y, en algunas ocasiones, escuchar y atender a la sociedad organizada. Con la 4T sí llegó la transformación porque inició el acoso hacia esas organizaciones, sin advertir el error estratégico que cometen. Ejemplifico comparando los puertos de Tampico y Veracruz.

En 2016 la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi comenzó a publicar estadísticas sobre la percepción de inseguridad en algunas ciudades. Ese año, la ciudadanía tampiqueña se sentía más segura que la del puerto de Veracruz por sólo 2.5 puntos porcentuales. Una década después, la diferencia llega a ¡40.9 puntos! (28.4 contra 69.3). Un factor tras la disparidad es la participación organizada y constante de la sociedad civil.

En 2015 se creó la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia de Tampico, Madero y Altamira (o Mesa de Tampico). Después de revisar la información disponible conversé con el actual presidente, Jorge A. Charles Coll, catedrático de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Me explicó la metodología de trabajo y me presumió la membresía de la organización: 19 cámaras empresariales, siete universidades, diversas instituciones religiosas, varias OSC interesadas en esos temas y una presencia constante en medios locales. Además, han acompañado ejercicios similares en otras ciudades tamaulipecas: Ciudad Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo.

Su referente en la Ciudad de México es México SOS, una organización cuya historia sintetiza la creciente participación ciudadana en defensa de la seguridad.

En junio de 2008, el hijo del empresario Alejandro Martí fue secuestrado y asesinado. La indignación pública derivó en una reunión con el Presidente Felipe Calderón y su Gabinete; ahí, frente a los medios, Martí pronunció una frase que se volvería célebre: “si no pueden, renuncien”. Los aludidos agacharon la mirada por un rato; luego no pudieron, pero tampoco renunciaron, y Martí decidió fundar México SOS. En uno de sus programas coordina a organizaciones como la Mesa de Tampico en 30 ciudades del País.

Regreso a la contradicción mencionada en las primeras líneas de este texto. Como partidos y gobiernos se consideran los únicos sujetos del cambio, asumen como natural el monopolio que ejercen sobre presupuestos y cargos públicos. Con eso se alejan de la línea de pobreza y muchos de ellos incrementan sus patrimonios. Lógico que los presidentes minimicen los aportes de la sociedad organizada.

Con Andrés Manuel López Obrador inició el desprestigio público y el acoso financiero, administrativo, hacendario, judicial y digital contra las OSC. Las descalificó de una y mil formas, pero fracasó; nunca pudo borrar el trabajo realizado por miles de organizaciones que, desde la diversidad ideológica, coadyuvan con autoridades locales en políticas públicas de diverso tipo.

El directivo de la Mesa de Tampico antes citado enfatiza que su objetivo no es la confrontación, sino la colaboración con los gobernantes. Para lograrlo, se acercan a los y las candidatas y han trabajado con gobiernos municipales priistas, panistas y, desde 2024, morenistas; tienen una buena relación con la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya (Morena). La armonía entre las partes se manifiesta en que las reuniones periódicas de la Mesa con los gobiernos se realizan en las instalaciones de la Primera Zona Naval.

La participación social tiene otras vertientes. Hace poco comenzó a circular Abriendo nuevas veredas, libro coordinado por Laura Becerra, María Eugenia Mata y Rafael Reygadas. En sus 708 páginas condensan la historia de las organizaciones de la sociedad civil entre 1968 y 2026. Resulta notable la amplitud de casos y causas en las que han trabajado miles de organizaciones y centenares de redes. En otros textos regresaré a esta obra indispensable.

La actual Presidenta está implementando una estrategia contra el crimen organizado bastante más sólida que la de sus predecesores.

Desafortunadamente, mantiene la descalificación y el acoso hacia organizaciones sociales que han coadyuvado con gobiernos de todas las siglas.

Moraleja: en lugar de quejarse, organizarse.

Colaboró Elena Simón Hernández