Mesura, Mr. Trump
Los comentarios vertidos por el Presidente Donald Trump sobre la actuación del Papa León XIV han suscitado numerosos comentarios, y, lógicamente, los medios también solicitaron una puntual respuesta de parte del Pontífice.
La controversia se suscitó porque el Papa manifestó que una “ilusión de omnipotencia” aviva la lucha entre Estados Unidos e Israel en Irán. Inmediatamente, Trump respondió diciendo que el Papa no está “haciendo un muy buen trabajo... Es una persona muy liberal, débil en el crimen y terrible en política exterior... No soy fan del Papa León”.
Durante su viaje apostólico a Argelia, el Papa León aprovechó para charlar sobre el tema con los 70 periodistas que lo acompañan, a quienes dijo: “No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta sobre el mensaje del Evangelio”.
Además, rebatiendo la imagen mesiánica que utilizó Trump de manera mediática, señaló: “El Evangelio no debe ser utilizado jamás como un instrumento de manipulación ideológica... El futuro pertenece a los hombres y mujeres de paz. La justicia siempre triunfará sobre la injusticia, y la violencia nunca tendrá la última palabra, a pesar de las apariencias”.
Es difícil que Trump entienda la dimensión de poder que maneja la Iglesia, pues lo que se pretende es conjugar la libertad y la autoridad para lograr la comunión, que es su única finalidad ministerial. Recordemos que ministerio significa servicio, no poder.
Lo que Trump no logra entender es que presidente viene de “pre sedere”, quien está sentado al frente. Un presidente se llama así porque preside, no porque sea un dueño omnipotente. La humanidad ya ha visto Nerones, Calígulas, Husseins y Hítleres. El mundo no requiere sátrapas, sino servidores. Tan peligroso es un poder desquiciado, como un desquiciado en el poder.
¿Sostengo el poder del servicio?