Mexicanos Primero Sinaloa: 12 años impulsando el derecho a aprender
Hace 12 años nació Mexicanos Primero Sinaloa, una organización de la sociedad civil que impulsa el derecho a aprender de niñas, niños y jóvenes. Conocí a Mexicanos Primero Nacional en 2010, cuando era estudiante en Ciencias Políticas y me causaba curiosidad la forma en que buscaban incidir en la mejora educativa de manera disruptiva y contundente.
Yo me sumé en 2016, cuando la organización apenas estaba iniciando en Sinaloa y sin saberlo, también marcaría mi propia historia. Provengo de una familia de docentes y crecí escuchando sobre los problemas del sistema educativo, las carencias que enfrentan los estudiantes en las escuelas y los esfuerzos invisibilizados por un sistema que garantiza pocas oportunidades para que niñas, niños y jóvenes cambien su destino. Desde muy joven entendí que la transformación social comienza en la educación, no como consigna, sino como convicción.
Mexicanos Primero Sinaloa encarnó esa visión, ya que no surgió para ser complaciente, pasiva y permisiva ni para validar y legitimar decisiones ya tomadas por el Gobierno. Surgió para romper inercias que han desgastado al sistema educativo, para señalar lo que otros prefieren omitir y para impulsar transformaciones que mitiguen la enorme deuda que se tiene con la niñez y juventud.
Este gran reto ha implicado ser capaces de visibilizar los problemas educativos con base en evidencia rigurosa, comunicarlos estratégicamente y sumar cada vez más voluntades. Al respecto, uno de los principios de Mexicanos Primero Sinaloa es que nunca hay crítica sin propuesta y nunca una propuesta sin fundamento. También ha sido un proceso de colaboración con autoridades y de diálogo constante con las figuras educativas, porque, aunque la organización es independiente, plural e imparcial, no es neutral ante lo que sucede alrededor. Es claro que la base de esta organización no es incomodar por gusto a las autoridades educativas; es más bien una herramienta que se utiliza para posicionar y visibilizar temas importantes, para abrir el debate informado y la conversación pública.
El trayecto recorrido ha sido complejo. Requiere actitud, esfuerzo y sobre todo pasión; es asumir la responsabilidad de que todo lo que hagamos en el presente tendrá eco en la posteridad; es entender que el activismo por una causa trasciende administraciones y marcos legales. En estos años el entorno ha cambiado. Pasamos de la reforma constitucional de 2013 a la de 2019; cambió el modelo educativo, los gobiernos y las narrativas. Sin embargo, lo que permanece es la brecha entre el discurso y la realidad. Se habla mucho de mejorar la educación mientras se recortan presupuestos, se debilitan mecanismos de evaluación, se desvaloriza a los docentes o se dejan de medir los aprendizajes.
La sociedad civil cumple una función estructural en la democracia. No sustituye al Estado, pero tampoco se subordina a él. Representa preocupaciones ciudadanas, contribuye a reducir asimetrías de poder y vigila el ejercicio público con independencia. En Sinaloa los desafíos siguen siendo profundos: violencia que interrumpe clases, estudiantes que abandonan las escuelas, aprendizajes insuficientes, docentes que demandan acompañamiento real o condiciones de infraestructura que no son dignas. Está claro: la deuda no es abstracta; tiene rostro y cuando tiene rostro también tiene urgencia.
Mexicanos Primero Sinaloa no es perfecta. Ninguna organización lo es; lo importante es adaptarse y evolucionar para ser pertinentes a las necesidades del contexto. Es verdad que ha enfrentado críticas y resistencias, pero también ha construido legitimidad a través del tiempo y del trabajo serio con las comunidades escolares. En lo personal, esta experiencia me ha obligado a crecer: a formarme mejor profesional y académicamente, a profundizar mis capacidades de análisis para argumentar con mayor rigor y a evitar la comodidad de la simulación. He entendido que el cambio sistémico es menos visible y llamativo que las intervenciones inmediatas que pudieran hacer otro tipo de organizaciones, pero puede ser más profundo y duradero.
Mexicanos Primero Sinaloa tiene mucho que dar y mucho por hacer. Estos 12 años no son solo una cifra; son aprendizajes acumulados, ajustes institucionales y alianzas construidas en medio de tensiones. No se trata solo de que las niñas, niños y jóvenes estén en la escuela. Se trata de que aprendan, participen y encuentren ahí un espacio que amplíe sus horizontes. Mientras esa deuda exista, no podemos quitar el dedo del renglón. Vamos por más. Definitivamente, es momento de hacer que las cosas sucedan. Ese es nuestro compromiso; esa es nuestra causa.