Morena en Sinaloa: dos hombres juegan
Madrid e Ibarra, para lo que se ofrezca
Para los efectos a que haya lugar en caso de que al Movimiento Regeneración Nacional se le complique la paridad de género en la definición de la candidatura a Gobernadora de Sinaloa, el Partido Verde Ecologista de México indujo la aspiración de Ricardo Madrid Pérez, mientras que el ala morenista que encabeza Alfonso Ramírez Cuéllar participa con la propuesta de Jesús Alfonso Ibarra Ramos. Como en ninguno de los 17 estados que elegirán a las o los titulares del Ejecutivo estatal la Cuarta Transformación reservó las postulaciones para mujeres, dentro de la tómbola sigue girando el sector masculino.
Hipotéticamente Morena ha tomado la decisión de que en Sinaloa sea mujer la coordinadora de defensa de la transformación y la soberanía nacional y eso motivó al registro de Imelda Castro Castro, María Teresa Guerra Ochoa y Graciela Domínguez Nava, sin embargo, en el trayecto estimado de un mes para que el partido guinda decida la moneda estará en el aire,
Era evidente que Ricardo Madrid le ha dado varias vueltas al territorio estatal armando adhesiones y atrayendo liderazgos de otros partidos a las filas del Verde, y que lo hizo con la intención de participar en la interna de Morena como parte de la alianza con las siglas que hace cuatro décadas fundó Jorge González Torres. La negociación que hizo la actual dirigente del PVEM, Karen Castrejón Castillo, consiste en que la encuesta morenista incluya al Diputado federal hoy con licencia.
Las posibilidades que ahora tiene Madrid de ser candidato de Morena y ganar la elección son las mismas que en 2016 poseía Quirino Ordaz Coppel: ninguna. Quien se desempeña actualmente como Embajador de México en España fue abanderado por el PRI y el Verde como parte de una estrategia emergente del entonces Presidente Enrique Peña Nieto para evitar que Mario López Valdez, que en aquel tiempo era Gobernador trásfuga priista y teñido de panista, consumara el ardid del maximato heredándole el cargo a Gerardo Vargas Landeros, su alfil de todas las confianzas.
En el caso de Jesús Ibarra Ramos apareció en Mazatlán y Culiacán hace algunas semanas al lado del Diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, un político muy influyente en la mesa donde toma decisiones la 4T, con la convocatoria de implicar a la sociedad en la estructuración del plan de gobierno para Sinaloa del período 2027-2033. El miércoles el Legislador culiacanense pidió licencia para estar en posibilidad de apuntarse con miras a que los encuestados lo marquen como favorito.
Jesús Ibarra sabe bien que tiene su chiste el hecho de competir entre las “corcholatas” que buscarán la nominación al Gobierno de Sinaloa. Más allá del cálculo de ganar o no la candidatura a la grande, no le vendría nada mal ser la carta de Morena para la Alcaldía de Culiacán y avanzar desde allí en el hándicap futurista pues se trata de un cuadro político que a los 45 años de edad puede planear no sólo para el 2027 sino a más largo plazo. Aunque la Presidencia del municipio central figura en el plan B de Tere Guerra, en una de esas cambia de manos.
Es que en el movido 17 de junio en Sinaloa mucha gente se preguntó para qué se anotan Ricardo Madrid y Jesús Ibarra en el proceso interno de Morena, interrogación sustentada en la idea equívoca de que el partido de la 4T ya había determinado el registro solamente de mujeres. Aclarado el punto, vale la acotación pertinente de que nadie ni nada está descartado mientras de la chimenea guinda no salga el humo que proclame el “candidatura habemus”.
Ya está bastante trillada la apuesta a que resultará una candidata en Sinaloa. En octubre de 2022 apenas cumplía un año Rubén Rocha Moya como Gobernador cuando durante el informe de labores de Imelda Castro como Senadora la “destapó” como “corcholata estatal” proyectándola a la sucesión de 2027. Inclusive la dirigencia nacional de Morena y la Presidenta Claudia Sheinbaum han inducido la factibilidad de que una mujer asuma el primero de noviembre del próximo año la titularidad del Ejecutivo estatal.
¿Y si no? En ese intervalo de tres palabras se la juegan Ricardo Madrid y Jesús Ibarra. Es como aspirar al premio gordo de la Lotería Nacional a sabiendas de que se adquirió chachito. Ser una ficha en el dominó futurista por si acaso sucede el efecto en que la primera pieza es empujada para desencadenar el derrumbe del resto. La probabilidad de la maniobra política por encima de la estratagema de la encuesta.
Madrid e Ibarra dirán por qué,
Confían en que mejor les vaya,
Sin esperar que Morena les dé,
Sino que los ponga donde haya.
Le faltan tablas al dirigente de Morena en Sinaloa, Edgar Barraza, para responder preguntas que lo ponen en situación complicada. En la conferencia de prensa de ayer se le preguntó si tendría alguna consecuencia en el próximo proceso electoral la actual circunstancia donde en Estados Unidos Donald Trump acusa, sin ofrecer pruebas hasta ahora, a Rubén Rocha y otros funcionarios por presunta narcopolítica. “Creo que la relación entre una cosa y otra tenemos que separarla, porque nosotros siempre hemos trabajado por un proyecto de nación” respondió. Pudo acudir al derecho a guardar silencio y copiar la táctica de Fidel Velázquez que siendo líder de la Confederación de Trabajadores mascullaba respuestas que nadie entendía frente a temas comprometedores. Y cuando ninguno descifraba los gorgojeos y le pedían que repitiera, esquivaba alegando el “ya lo dije y si no me entendió es su problema”.