Morena y los patios interiores de su democracia en Sinaloa

Vladimir Ramírez
11 agosto 2020

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@vraldapa

 

Desde que Morena asumió el poder en los municipios, la mayoría en el Congreso local y las diputaciones federales en Sinaloa, fueron públicas y muy notables las diferencias e intereses que se enfrentaron entre quienes se supone, representan el partido de López Obrador en la entidad. Una situación de crisis que no han podido superar y que coloca a Morena en una organización que la define según su circunstancia, en un movimiento social cuando no hay acuerdos como partido, o en partido político cuando es necesario acordar candidaturas.

Si bien la vida interna de los partidos políticos es tan complicada como la propia naturaleza humana, uno de los caminos para resolver las diversas complicaciones de nuestra convivencia en sociedad es la vía política que nos lleva a la democracia. En esa diversidad, existen también diferentes entendimientos y aplicaciones de la democracia: una de ellas es la democracia electoral, otra la democracia gubernamental y una tercera la democracia partidista. Esta clasificación nos ayuda a ubicar el espacio en donde se ejerce la democracia y sus diferencias, esto es importante considerar, pues si una de ellas se ejerce con criterios diferentes de las otras, es porque se buscan propósitos distintos.
Para el filósofo español, Daniel Innerarity, la democracia presupone una ciudadanía que percibe y observa críticamente la política, por lo que es necesaria la comprensión de la democracia y su compleja relación con la política. De ahí que para el autor, esta es una de las razones a las que se atribuyen los desajustes entre la competencia real de la gente y las expectativas de competencia política que se dirigen a la ciudadanía en una sociedad democrática.
Si llevamos estos razonamientos al plano de nuestra relación con la democracia en nuestro país, encontramos que la democracia en gobiernos, partidos y elecciones se ejercen de manera distinta y apartada una de la otra. Sólo una de ellas las une eventualmente, la democracia electoral en cada proceso de elecciones, después, cada una de ellas toma diferentes caminos. Esta experiencia de aparente democracia, dio como resultado innumerables circunstancias y sucesos políticos que llevaron al país a periodos de crisis sociales, subdesarrollo, desigualdad social y violencia en al menos en los últimos 40 años. Una democracia manipulada por élites del poder que hicieron de México uno de los países con mayores índices de pobreza y corrupción gubernamental en el mundo.
El Presidente López Obrador afirma que la causa de todos estos males es la corrupción, en mi opinión la deshonestidad ciertamente es quizá la causa principal, aunque considero que la falta de democracia es la razón de todas las causas que interrumpen el desarrollo y proceso civilizatorio de nuestro país. Una democracia entendida como un acontecimiento histórico, dentro de un proceso social consciente que edifica una sociedad pensada, visualizada y consensuada por sus integrantes. Una sociedad como producto social y no como destino político.
Lo que pasó en la elección de 2018 no fue un acto de causa y efecto, fue un grito que irrumpió para ser escuchado, visualizado, incluido. Por eso llama mi atención que a meses de iniciar un proceso electoral en Sinaloa, quienes se atribuyen la representación de Morena en Sinaloa, repliquen prácticas antidemocráticas del antiguo régimen sin rubor y prudencia. La visita del presidente nacional interino de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar a reunión privada, sin la participación de su militancia y sólo con presencia del Alcalde de Culiacán y legisladores locales y federales, es señal de que todavía en los patios interiores de Morena no han resuelto sus divisiones internas.
Los apresurados afanes por conservar las posiciones de poder que ahora detentan, desvían los propósitos anunciados del gobierno de López Obrador, pues todo indica que se han postergado los objetivos de la Cuarta Transformación y la conformación de su Partido, para conciliar como prioridad intereses electorales con miras a 2021.
Una forma responsable de asegurar la honestidad, lealtad y justicia del proyecto de una nación que ofreció en su campaña AMLO, no se logra manipulando el discurso de la democracia, mucho menos manteniendo a la ciudadanía y a la militancia de su partido como espectadora de las decisiones de unos cuantos. Quizá entender, que una crisis de democracia, se resuelve con más democracia.
Morena en Sinaloa no debe perder de vista que tanto legisladores y alcaldes de su partido, constituyen y han sido durante todo este tiempo, la palabra empeñada del actual Presidente de la República, pues fue él personalmente quien pidiera el voto para todos ellos, con el propósito de garantizar el proyecto de su Gobierno, un proyecto que dividido y a la mitad del camino aún no toma forma en Sinaloa. Debieran, por el contrario, honrar la democracia que los colocó en donde ahora están, dignificarla como un compromiso moral y comprender a la política, como lo sugiere el politólogo Ilán Semo, como la distancia que separa los discursos y las prácticas, el significado y el sentido, la retórica y la verdad, el cuerpo y las instituciones, los fines y las intenciones, las máscaras y el rostro.
Hasta aquí mi opinión, los espero en este espacio el próximo viernes.