Mujeres del Golfo: pesca y resistencia
Hablar del Golfo de México es una oportunidad para contar historias de esperanza, recordar la importancia de la organización comunitaria y la capacidad de imaginar mundos mejores, donde se cuiden las relaciones con los territorios que nos dan vida y se fortalezca la identidad colectiva de los pueblos.
También es una oportunidad para reconocer los errores que hemos cometido como sociedad: hablar del cambio climático y sus consecuencias; del impacto que tienen los hidrocarburos sobre los ecosistemas y del daño que generan en las comunidades costeras. Es hablar de la lucha por la defensa de los territorios y de la disputa por los mares entre las personas pescadoras y las grandes empresas.
Para entender lo que significa haber crecido en el Golfo de México, hablé con Nancy Lizett Ochoa Tello, una de las cinco integrantes de la cooperativa Las Bonitas, un grupo de mujeres que han crecido junto a “La Mar”. Esta cooperativa, dedicada a la producción de minilla de pez bonito, se encuentra en la comunidad de Las Barrancas, en el municipio de Alvarado, Veracruz. “La Mar”, me dijo Nancy, es la madre, es la vida, es el sustento de quienes la cuidan, así como la identidad colectiva de miles de comunidades en el Golfo de México. Solamente en Veracruz, la Conapesca tiene un registro de 24,105 personas pescadoras.
En Las Barrancas, sus poco más de 500 habitantes viven principalmente de la pesca, pero los fines de semana acostumbraban recibir a muchos turistas. En los últimos años, el cambio climático ha transformado radicalmente su territorio: las playas han sido devoradas por el mar y se han perdido múltiples espacios de convivencia y resguardo para el equipo de pesca. Estos cambios no solo han modificado el paisaje, también la manera en la que las personas se relacionan con “La Mar”.
Aunque las alteraciones provocadas por el calentamiento global impactan a la comunidad, Las Bonitas no imaginan otra forma de vida. Por eso han decidido luchar para rescatar la pesca, los ecosistemas marinos y las formas tradicionales de vida de las personas pescadoras, quienes ven en “La Mar” a una madre que cuida y da sustento a su comunidad.