Nace un cacicazgo en el STASE
Michel Benítez: reinar sin liderar
En mayo próximo, el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado debería elegir al nuevo dirigente, pero el actual secretario general, Michel Benítez Uriarte, logró que en la antesala de su ocaso una asamblea a modo le agregara otro año al período que legalmente es de tres, dándole forma al establecimiento de un cacicazgo que lo entroniza a él y convierte en súbditos a las bases. La verdad, supera el icónico estilo que utilizó Daniel Amador Gaxiola quien durante más de tres décadas controló al gremio magisterial de Sinaloa.
Aún concediendo que quien dirige un sindicato fuera refrendado por los trabajadores en razón de los buenos resultados que presenta, no es el caso de Michel Benítez y allí están las evidencias de centenas de burócratas con derecho a la basificación y que ven con impotencia cómo llegan a las dependencias empleados con cero antigüedad que desde el primer día son protegidos por el STASE vía tráfico de influencias.
Otros asuntos pendientes son la revisión de las reformas de 2020 a la Ley del Instituto de Pensiones que según el punto de vista de trabajadores les ha resultado más perjudiciales que beneficiosas; es deficiente su gestión para sacar a sus representados de la franja de salarios de sobrevivencia aún para quienes prestan servicios profesionales y especializados, y le urge romper el cerco tendido que impide a los estasistas plantearle personalmente sus necesidades.
En su más reciente cumpleaños, el 30 de enero, Benítez repitió la fastuosidad de la celebración con platillos y bebidas ilimitadas para todo aquel que pasara al besamanos para desearle larga vida y peculio a su graciosa majestad. En el salón de fiestas del sindicato, con dinero que aportan los afiliados y con viandas exclusivas para sus invitados “especiales”, aquel bacanal lo envidiaría hasta Richard Millán, el alucinado Alcalde de Elota que fantasea con ser un rey pueblerino. Igual dejaría boquiabierto a Daniel Amador.
Lo malo es que Michel Benítez sobredimensiona su cargo al frente del STASE y por cuidar sus modos triviales e intereses personalísimos olvida a quienes necesitan del apoyo del sindicato para transitar debido a derechos adquiridos de las plazas de confianza a trabajadores de base. Como nadie lo fiscaliza y maneja a su antojo a los órganos internos de vigilancia, el joven que levantó fallidas expectativas de transformación del sindicato va a finiquitar sin pena ni gloria el período 2023-2026 y aparte cometer el fiasco de adjudicarse la extensión por un año.
Por más excéntrico que sea, pasará de noche la oportunidad que los agremiados le dieron apostándole a la sangre nueva como garantía de renovación. Y sí les va bien a sus cuates o quienes reciben cuotas en pago a sumisiones interesadas, y las consecuencias recaen encima de gente capaz que presta servicios en las distintas áreas del Gobierno del Estado y son obligadas a intensas jornadas de trabajo sin tener acceso a salarios, prestaciones y homologaciones adecuadas.
Quizá la intención del actual dirigente del STASE, al regalarse un año más con la parsimonia de acomodar el destino del sindicato a sus apetitos de poder, el sabático del cacicazgo, tenga que ver con cerrar su desempeño junto con la conclusión del sexenio del Gobernador Rubén Rocha, sin que importe lo fundamental que es significarle a sus representados un gran guía moral. Bien pudo elevar la vara del liderazgo pero decidió reducirla a centro de oropel hueco de convicciones.
Por no saber retirarse conforme lo establecen los estatutos, Michel Benítez manipuló a un grupo de adeptos para que postulara que su excelencia violentara la regla sindical de no reelección inmediata y la disfrazara de ampliación de período. Como lo haya hecho, el año agregado no impedirá que la historia lo juzgue no por la prolongación caciquil sino por abandonar a tantos en condiciones laborales injustas mientras reparte canonjías a la camarilla que le cuida la espalda, le ofrece fanfarrias y le tiende tapetes con pétalos de rosas.
Aquí, a manera de colofón, cabe efectuar la acotación de que el STASE solamente representa una pequeña aldea en el atlas de organizaciones sindicales que en épocas de máximo esplendor albergaron infinitas corrupciones, abusos contra agremiados y estilos gansteriles que desbordaron las sentinas de mafias de poder. Si Michel Benítez quiere meter en el sindicato viejas formas de descomposición, la organización que dirige no lo soportará ni las masas que representa se lo permitirán.
Michel Benítez en mal momento,
Pretende alargar su reinado,
Y así él continuar contento,
Mientras el STASE es arruinado.
Otra muestra de que Sinaloa no hace malos quesos en lo referente a cacicazgos, este año concluye también el cuarto período de Arcelia Prado Estrada al frente del Comité Ejecutivo de la Sección 44 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, convirtiéndose en todo un caso de estudio sobre dirigencias perennes que nadie sabe cómo se sostienen ni cómo los aguanta en este caso el gremio de las batas blancas. Si viviera Fidel Velázquez, quien fuera líder sempiterno de la Confederación de Trabajadores de México, esta mujer que va por dos décadas reteniendo la dirigencia estatal del SNTSSA hasta le podría dar lecciones de perpetuidad en materia de dominación de sindicatos.