Nostalgia de las ciudades

Rodolfo Díaz Fonseca
01 abril 2026

Si algo caracteriza la obra pictórica de Miguel Ángel Ojeda es la nostalgia de las ciudades (sobre todo, de Culiacán) y la ensoñación poética, ondulante, mágica y fantástica, que permite un viaje inmersivo y reconstructivo de la experiencia personal.

Escribió Herberto Sinagawa: “Así como Adrián García Cortés es el cronista de la ciudad, Miguel Ángel Ojeda es su pintor... Sus cuadros son un homenaje a la memoria, a los que se acuerdan de una ciudad que ya se fue”.

Bien dijo la poeta Rosa María Peraza: “La obra de Miguel Ángel Ojeda activa los resortes de la memoria hacia épocas que fueron, seguramente, más amables”.

Refiriéndose a una pintura, titulada “Noviembre en Culiacán”, Rosa María añadió: “El artista, con su talento, además de recrear la belleza que ostentaron los vestigios que hoy nos quedan, denuncia también el olvido y la destrucción, el desmoronamiento de lo que alguna vez fue orgullo y señorío”.

Para Ulises Cisneros, las pinturas de Miguel Ángel, son: “Las imágenes de una ciudad que se queda y se nos va entre las manos del sueño, aquélla que pertenece al río de la memoria emocional de quienes la sienten propia”.

“El tema de Miguel Ángel es la ciudad”, expresó Élmer Mendoza. “Una ciudad flotante y colorida, sin barrios bajos o cúpulas brillantes, sin prisas o agua hirviendo... Una ciudad que flota lo tiene todo... sobre todo amistad, que es la llave que abre el 99 por ciento de las puertas. Lo demás es vivir dentro de un sueño”.

En definitiva, Miguel Ángel sueña, recuerda y pergeña su ciudad ideal en un ejercicio lúcido y mediante una terapia no exenta de dolor, porque como señaló Nietzsche: “sólo lo que no deja de doler permanece en la memoria”.

¿Siento nostalgia? ¿Me duele mi ciudad?