Otro coscorrón
Tan somos un país polarizado y en guerra, que el Gobierno federal protege a 2 mil 030 periodistas y defensores amenazados a los que recuerda quién manda con otro coscorrón autoritario.
El pasado 21 de agosto la Presidenta estaba enferma y la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, condujo la mañanera. Poco antes de despedirse, un youtubero, Julio Omar Gómez, le habló de quejas contra RCU, empresa contratada por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (Mecanismo) dependiente de Gobernación para atender a las 2 mil 030 personas que corren peligro. La Secretaria respondió que “terminará en breve [un] contrato” que cuesta una fortuna: una fuente me habla de 200 millones para este año, otra de 370.
El lacónico anuncio recupera la vieja costumbre de nuestros gobernantes de tomar decisiones olvidándose de los afectados. A veces lo hacen con una buena base fáctica y con un proceso respetuoso de las y los afectados. Lo más frecuente es que actúen de forma improvisada o por estímulos materiales (“mordidas”, “cochupos”, “cortesías”, etcétera).
Para responder al clamor de las víctimas, el Presidente Felipe Calderón creó en 2012 el referido Mecanismo. Para operarlo, Gobernación contrató a una empresa fundada tres años antes en Rosarito, Baja California: el Grupo Lob-Ri, representado legalmente por Ernesto Lobato Fuentes. Mi experiencia fue inolvidable.
Antes de seguir adelante, el lector merece una explicación sobre el perfil de la grey encuadrada en el Mecanismo. Estamos ante 2 mil 030 profesionales de la crítica habituados a los insultos y agresiones, y a vivir en la incertidumbre de quien ignora si tal o cual frase o cifra provocará el guantazo vengativo.
Cuando se creó el Mecanismo yo tenía años bajo la protección de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) de la entonces PGR, quien me entregó en paquete a la nueva dependencia. Como había recibido buen trato de la FEADLE, me irritaron las múltiples chapucerías y marrullerías de Lob-Ri. Recuerdo, por ejemplo, los sobresaltos nocturnos que me causaba una computadora sin marca ni manual que generaba un sonido equiparable a matraca de porrista ferrocarrilero.
Como no fui el único inconforme, Gobernación contrató en febrero de 2013 a RCU. Me sorprendió tanto el contraste que el 28 de agosto de aquel año escribí al coordinador del Mecanismo en Gobernación para contrastar la “baja calidad y los descuidos de Lob-Ri” con la “calidad y el profesionalismo de RCU”.
En los 13 años transcurridos desde entonces, la relación con el Mecanismo ha sido buena, lo cual también se debe a una mejora sostenida en su profesionalismo. En ella seguramente ha influido su Junta de Gobierno, en la que participan representantes de organismos civiles con experiencia en la protección de periodistas y personas defensoras. Lógico que en estos años haya elogiado a la dependencia y a la firma.
Es legítimo que Julio Omar Gómez, de Medios del Pacífico, y otros beneficiarios del Mecanismo critiquen a RCU por múltiples razones. Sin embargo, me parece un exceso que Julio Omar descalifique públicamente a RCU por tener “nexos con el antiguo PRI del Estado de México”, cuando fuentes cercanas a la decisión me dicen que la empresa que Gobernación desea contratar está encabezada por alguien muy, muy cercano al ex Presidente Enrique Peña Nieto.
Lo fundamental no está en ello porque, después de todo, las empresas trabajan con quien las contrata, sino en conocer el proceso de selección y contratación y tener la garantía de que la nueva empresa hará el mismo o mejor trabajo que RCU. El convenio termina el próximo mes y todavía desconocemos los motivos que llevaron a Gobernación a renovar al titular.
Ya solicité por escrito al Mecanismo y a su Junta de Gobierno que me informen sobre un tema que me importa porque, no es nada trivial saber quién estará encargado de implementar las medidas de protección que tengo asignadas, y quién tendrá acceso a información sobre mis hábitos y rutinas.
¿Recuerdan al clásico? “se ve, se siente, el coscorrón sigue presente”.
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Agradezco a Pedro Cárdenas la colaboración para este texto. Él trabaja en Artículo 19, la organización que me representa ante el Mecanismo.