Pacificar a Sinaloa con la sociedad
La Gobernadora reúne voluntades

Alejandro Sicairos
07 septiembre 2026

A quienes desde lo particular o corporativo siguen creyendo que el cambio de titular del Ejecutivo estatal significa la panacea contra la violencia de alto impacto que golpea a Sinaloa desde hace dos años, sin profundizar en las causas y soluciones de fondo, se les dificultará entender la importancia de que la Gobernadora Graciela Domínguez Naya ponga a consideración de los sectores de la sociedad el Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que anunció al asumir el cargo. Después de 24 meses de quitar a un Mandatario y poner a otro sin que cesen crimen, terror y crueldad, el apremio es claro: los ciudadanos debemos hacer más para la pacificación sinaloense.

Graciela Domínguez determinó postergar la presentación del plan hasta que lo conocieran y complementaran las organizaciones que integran la colectividad, medida que inició el fin de semana al reunirse con el dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana en Guasave, Erick Mena; presidir acompañada de los altos mandos militares policiales la Mesa de Construcción de Seguridad y Paz en Choix, y reunirse en Mazatlán con empresarios hoteleros preocupados por los eventos delincuenciales que golpean fuerte a dicha actividad.

Es correcto, véase así desde cualquier ángulo, el hecho de que a marchas forzadas debido a la emergencia que plantean las circunstancias el Gobierno del Estado le dé forma a una estrategia concreta y consensuada cuyo diseño y ejecución involucra también a la Federación. El miércoles se cumplirán dos años desde que inició la guerra entre células del Cártel de Sinaloa antes coordinadas y en los días recientes han aumentado las víctimas de homicidios y desapariciones forzadas.

Además, la población que antes presenció con cierto consentimiento las bajas que registraba la delincuencia sólo dentro de sus filas, transmuta ahora a la condena unánime al tratarse de más víctimas inocentes como es el caso del niño de un año de edad asesinado el sábado en el sector Prados del Sol en Culiacán, y los ataques contra 79 mujeres en lo que va de 2016 en la entidad, resaltando el crimen que el 3 de septiembre privó de la vida en Escuinapa a Carolina, maestra de educación especial y trabajadora del Ayuntamiento.

La violencia retoma intensidad en el centro y sur de Sinaloa, tal vez a los niveles más altos registrados desde que inició la narcoguerra el 9 de septiembre de 2024. Más de 15 mil elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y Secretaría de Seguridad Pública federal siguen sin ofrecer la tranquilidad y legalidad que los ciudadanos exigimos y que el hampa persiste en sostener sin tregua ni cuartel. El clamor popular crece y la indignación e impotencia apunta hacia las autoridades en turno.

¿Qué debería estar haciendo la Gobernadora Graciela Domínguez? Uno, gestionando que la Federación ofrezca mejores resultados en el combate a la violencia incontenible e insoportable que disemina el narcotráfico; dos, reconstruyendo los aparatos de seguridad pública, fiscalía y de justicia para que desde el ámbito estatal se construyan las bases de la paz positiva y duradera; tres, reactivando la economía y generación de empleos como motores de la estabilidad social y, cuatro, vinculando a los sinaloenses en el movimiento social que al margen de diferencias arme la gran alternativa que a partir de la participación ciudadana posibilite salvarnos a nosotros, con nosotros, de la presente escalada criminal inhumana.

Reincidir en la tramposa perspectiva que le apuesta a que yéndose un funcionario y llegando otro la delincuencia optará por replegarse, implica proseguir en el círculo vicioso de las soluciones inconclusas y por lo tanto quiméricas. Graciela Domínguez bosqueja un Plan que desde la acción civil determine cómo sacamos a Sinaloa de la atroz circunstancia en la cual todos somos víctimas y, por lo tanto, indistintamente decidamos qué hacer junto al Gobierno.

Tampoco se trata de que la Gobernadora les vaya a cambiar la estrategia federal que llevan a cabo aquí las secretarías de Defensa, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana. Lo que está en vías de adquirir forma y factibilidad es el Plan para Sinaloa, de Sinaloa y con los sinaloenses que reactive la economía, recupere los espacios públicos, restaure el tejido social y rescate con buenas acciones la confianza en las instituciones y quienes están al frente de ellas.

Por supuesto que esto podrían no entenderlo los que le apuestan a la prolongación de todas las crisis que enfrenta Sinaloa como eventualidad de que electores hartos del caos determinen darles el voto a otros partidos y candidatos. Allá ellos si creen que una sociedad tan lastimada se halla imposibilitada a detectar nuevas celadas y arrojarse en renovados abismos.

No habrá manera de sanar,

La herida de la violencia,

Si nos sentamos a esperar,

Impasibles la consecuencia.

El retorno de Estrella Palacios Domínguez a su cargo de Alcaldesa de Mazatlán vino acompañado del manotazo en la mesa edilicia que reestructuró la Secretaría de Seguridad Pública designado como nuevo titular a Gabino Ulises Jacobo Guerrero y envió a José Cervantes Noriega a la Dirección Operativa de la misma corporación. Trae el timing de la preocupación ciudadana por la violencia que palpó en recorrido que hizo al pretender la designación como coordinadora estatal de defensa de la Cuarta Transformación. Y sí: Mazatlán no está para experimentos cuando la población se siente desamparada por las instituciones que deben protegerla.