Papel del escritor

Rodolfo Díaz Fonseca
11 agosto 2026

Todo artista tiene un compromiso o deber ético con la sociedad, de manera que utilice su expresión artística, cualquiera que sea, para crear conciencia estética y despertar los más vivos sentimientos de amor, verdad, libertad, justicia, responsabilidad y fraternidad.

Aun Albert Camus, quien fue un filósofo del absurdo de la existencia, sostuvo que su papel como escritor respondía en primer lugar al arte, pero que no estaba exento de responsabilidades. Como expresó Julio Cortázar: “La obligación del escritor es escribir bien”. O, utilizando la expresión del Papa Juan Pablo II, hay una “hipoteca social”, o compromiso ético y moral, sobre toda creación humana. Y, bien dijera Juan Rulfo: “La cultura es el gran compromiso del escritor”.

Por eso, a pesar de ser filósofo del absurdo, Albert Camus, al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1957, señaló en su discurso: “el papel del escritor no está exento de difíciles responsabilidades. Por definición, hoy no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia; está al servicio de quienes la sufren. De lo contrario, estará solo y privado de su arte”.

Abundando sobre el oficio de escritor, Camus precisó que dos tareas condensan su misión: “las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad y el servicio a la libertad”. Añadió: “su arte no debe transigir con la mentira y la servidumbre que, dondequiera que imperen, engendran soledad”.

Asimismo, rechazó abiertamente el nihilismo y se pronunció por una participación social activa para luchar contra un mundo amenazado por la desintegración y el instinto de muerte imperante: “Cada generación, sin duda, se siente llamada a reformar el mundo. La mía sabe que no lo reformará, pero su tarea es quizás aún mayor: impedir que el mundo se autodestruya”.

¿Cumplo mi papel?