Paz desarmada y desarmante
En su mensaje para la LIX Jornada Mundial de la Paz 2026: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, celebrada este 1 de enero, el Papa León XIV señaló que Jesús invita a que la paz no sea un deseo, sino un cambio definitivo, por eso recordó su primer saludo como Pontífice, el 8 de mayo de 2025: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente”.
Entre todos los conceptos y pensamientos que manejó León XIV, destaca una cita del Papa San Juan XXIII, en la encíclica “Pacem in Terris” (Paz en la tierra), del 11 de abril de 1963:
“Todos deben, sin embargo, convencerse que ni el cese en la carrera de armamentos, ni la reducción de las armas, ni, lo que es fundamental, el desarme general son posibles, si este desarme no es absolutamente completo y llega hasta las mismas conciencias; es decir, si no se esfuerzan todos por colaborar cordial y sinceramente en eliminar de los corazones el temor y la angustiosa perspectiva de la guerra. Esto, a su vez, requiere que esa norma suprema que hoy se sigue para mantener la paz se sustituya por otra completamente distinta, en virtud de la cual se reconozca que una paz internacional verdadera y constante no puede apoyarse en el equilibrio de las fuerzas militares, sino únicamente en la confianza recíproca”.
El Papa subrayó la necesidad de mostrar que el deseo de paz no es una utopía, sino una realidad que se construye “mediante una creatividad pastoral atenta y generativa”, y motivando y sosteniendo “toda iniciativa espiritual, cultural y política que mantenga viva la esperanza”.
¿Desarmo y me desarmo?