Pesquerías en deterioro, soberanía alimentaria en riesgo

Oceana
25 septiembre 2026

En México, la mitad de las pesquerías tienen dificultades. Esto impacta la soberanía alimentaria del país, la identidad cultural de los pueblos y la generación de empleos, así como la capacidad de vivir dignamente en las comunidades costeras.

Desde Oceana compilamos los datos de las 83 fichas de pesquerías marinas existentes en la Carta Nacional Pesquera desde su publicación, en el año 2000, hasta 2025, y los resultados fueron preocupantes:

23 por ciento de las pesquerías fueron catalogadas En deterioro; es decir, necesitan medidas de recuperación para evitar que colapsen. Esto incluye 19 especies entre las que destacan: abulón, camarón rojo y roca del Golfo, camarón rosado, erizo de mar, lisa del Pacífico y robalo, entre otras.

27 por ciento de las pesquerías están En precaución por la falta de información precisa que permita conocer su estado actual. Esto incluye 22 especies, principalmente almejas, calamar gigante, dorado, pez espada y jaiba del pacífico entre otras.

Los mares son el ecosistema más abundante de nuestro país y, sin embargo, el que menos conocemos. Contamos con 3 millones 149,920 kilómetros cuadrados de mar, lo que representa el 61.59 por ciento de nuestro territorio. La superficie terrestre es de apenas 1 millón 964,375 kilómetros cuadrados. Del mar dependen directamente 333,630 personas en México que trabajan directamente en la pesca. Según cifras del Inegi, en 2018 una de cada cien personas se dedicaba a la pesca, aportando 12 kilogramos de proteína en el consumo per cápita.

Estos datos nos hablan de la urgencia de actuar para restaurar las pesquerías, por su importancia para la soberanía alimentaria del país, la generación de empleos y la necesidad de cuidar los recursos pesqueros para garantizar un futuro digno para las comunidades costeras, las personas pescadoras y quienes nos beneficiamos del consumo de la carne de pescado y los mariscos.

A pesar de la grandeza del mar y de su importancia social, cultural y económica, no existen mecanismos apropiados para garantizar su cuidado, la recuperación pesquera y, por ende, la sustentabilidad de sus recursos. Al no ser un tema prioritario para el Estado, se deja en vulnerabilidad a miles de personas pescadoras. Desde Oceana hemos insistido en la necesidad de crear políticas públicas adecuadas, eficientes y pertinentes para el cuidado de las pesquerías, que garanticen una forma de vida digna a las y los pescadores ribereños.

Para ello es fundamental generar información que nos permita conocer el estado de los recursos pesqueros. En México contamos con un instrumento que nos ayuda a conocer el estado de las pesquerías que son aprovechadas. La Carta Nacional Pesquera (CNP) es el instrumento oficial establecido por la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables (LGPAS) para conocer el estado de las pesquerías mexicanas y definir las directrices, regulaciones y normatividad para su gestión, así como las medidas para su manejo y conservación.

Estamos convencidos de que las estrategias más eficientes para lograr un impacto real en la recuperación pesquera son aquellas donde las propias personas pescadoras participan en su diseño e implementación. Por ello es necesario fomentar la creación de espacios de participación política donde las personas pescadoras, academia, sociedad civil y autoridades dialoguen y sumen esfuerzos. Los conocimientos y la mirada que aporta cada sector es lo que va a garantizar la construcción de estrategias integrales y colaborativas que se verán reflejadas en la recuperación de las pesquerías y el fortalecimiento de quienes viven de ellas.

Un ejemplo que vale la pena mencionar es el trabajo que estamos realizando en la comunidad de Puerto Escondido, Oaxaca, para recuperar la pesquería de huachinango. Ante la preocupación de las personas pescadoras en torno a la creciente dificultad para capturarlo, se hizo un estudio científico de análisis poblacional que demostró que el huachinango en Puerto Escondido se encuentra estable, pero es urgente tomar medidas para evitar un deterioro significativo de la pesquería.

Ante esta situación se fomentó la creación de un grupo de trabajo con la participación de autoridades de los tres niveles de gobierno, personas pescadoras, academia (UMAR) y la organización de la sociedad civil Fondo Oaxaqueño para la Conservación de la Naturaleza para identificar los retos del sector pesquero en Puerto Escondido y diseñar estrategias para garantizar la sustentabilidad de la pesquería.

Los resultados de este trabajo han demostrado la complejidad de la labor de recuperación, pero también la importancia de la coordinación entre diferentes actores para atender las distintas problemáticas del sector como la pesca irregular, el consumo y la contaminación de ríos y lagunas que llegan al mar.

Se trata de un trabajo arduo que necesita de la participación de todas y todos. El caso de Oaxaca es plausible porque son las propias personas pescadoras quienes hacen el llamado a mejorar la organización del sector pesquero y sus prácticas para garantizar la soberanía alimentaria y que a nadie nos falte pescado en nuestras mesas.