Poeta de la ciudad

Rodolfo Díaz Fonseca
13 agosto 2026

Falleció Vicente Quirarte. La pluma del poeta citadino enmudeció; ya no se escucharán los versos a la Ciudad de los Palacios que tanto amó, mas sus odas continuarán siendo inmortal arte, y surcarán las olas del tiempo hasta la eternidad.

En su discurso al ingresar a El Colegio Nacional, explicó la tarea del poeta: “poeta no es solamente el hacedor de versos, sino quien consagra su energía a perpetuar la iluminación del instante o a levantar edificios verbales inmunes al paso de los años”.

Asimismo, precisó las características de la poesía: “El nacimiento de la poesía debe tener la fuerza instantánea del relámpago: furia y fulgor al mismo tiempo. Trueno y despertar. La irrupción del prodigio no puede ser ni frágil ni predecible: es hiperbólica, intempestiva y permanente”.

Nació el 19 de julio de 1954 en la Ciudad de México, a la que tanto amó: “Leemos la ciudad al caminarla, al descubrir su rostro inédito, al trazar el mapa de nuestro tránsito por ella, una vez que nos concede volver a casa para soñar con reincidir en el diario combate: ganar y defender nuestro sitio en su incesante representación. La ciudad como gran casa: la casa como pequeña ciudad. Vivir la ciudad es defenderla. Leerla es conservarla”.

Al preguntarse ¿cómo se escribe poesía?, inquirió: “Un gran poema, ¿se construye o nos construye? Inicialmente nos destruye al poner en duda todo cuanto antes concebíamos de la creación verbal”.

Asimismo, expresó: “Cada nuevo libro es como el primero, pero nada se parece al temblor inicial de sentir el pensamiento transfigurado en letras”.

Sabedor de que el poeta sirve a la palabra, sentenció: “Obligación de quienes a la palabra nos debemos es ofrecer visiones panorámicas, desbrozar el camino y hacer más vasto el horizonte”.

¿Vivifico la palabra?