Prisa por crecer
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Cuando somos niños tenemos prisa por crecer. Deseamos ser adultos, personas maduras que no dependan de la anuencia y aprobación de los demás.
Cuando ese tiempo llega quisiéramos congelarlo. Ansiaríamos regresar a nuestros años mozos y disfrutar los momentos que no gozamos suficientemente.
“Yo creo que una de las características esenciales de la juventud es el deseo de velocidad, de llegar a la vida adulta lo antes posible y tratar de encontrar allí un sitio. Los jóvenes, en general, hemos sido precipitados”, dijo Juan Villoro en la entrevista publicada en el portal elotro.com.mx
Señaló que la juventud dejó de ser una categoría biológica para convertirse en categoría cultural. “Bob Dylan había dicho que no había que confiar en alguien que tuviera más de 30 años. Cuando cumplí 30 años me di cuenta que tenía razón porque me sentí un viejo decrépito. Nunca he sido más viejo que a los 30 años porque si la edad es algo mental, ahí fue cuando yo sentí que realmente había dado el viejazo, justamente por lo que vengo diciendo: porque había una cultura de la juventud muy extrema de la que yo formaba parte y con la que me quería identificar”.
Sin embargo, rechazó la descalificación que sufren los adultos mayores. “Yo creo que la vejez es una edad que puede ser maravillosa respecto a la sabiduría y, también, te da el beneficio incomparable de poder cruzar muchas edades. Yo creo que una de las grandes riquezas de la vida es ir aumentando edades sin perder ninguna. O sea: una persona de 80, si es suficientemente sabia, no deja de ser el niño que fue a los 5 años, el adolescente de 16, el joven de 24, el hombre maduro de 40”.
¿Valoro y disfruto la edad que tengo?
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@rodolfodiazf