Prolongación de la vejez
Lo que la ciencia y la tecnología han logrado prolongar no es la vida, sino la vejez, escribió Pascal Bruckner en su libro: Un instante eterno, Filosofía de la Longevidad.
Señaló: “se vive más tiempo, pero se está enfermo, mientras que la esperanza de vida con buena salud se estanca. La medicina se ha convertido en una máquina de construir discapacidad y demencia. ¡Se nos asignan 20 años más de vida ya agotada! Envejecer sólo es tolerable si continuamos teniendo un cuerpo y una mente decentes”.
Con marcada gravedad, prosiguió: “Así que el terror del envejecimiento aumenta a medida que la vida se alarga y la vejez se acorta. Aparece cada vez más temprano, comenzando ya en la adolescencia. Las jóvenes de 20 años congelan sus óvulos, se someten a operaciones estéticas, se rehacen la nariz, los labios, los pechos y las nalgas en el umbral de la existencia. La cirugía se convierte en el accesorio de toda una generación que sueña con la metamorfosis, a riesgo de crear una humanidad de clones. La anatomía recibida no es la anatomía soñada, y la anatomía soñada nunca está satisfecha con la anatomía percibida”.
En tono perentorio, advirtió: “De todos modos, el cuerpo no miente; el cuerpo manda. Nos dice: el futuro todavía es posible, pero en mis términos. Si no me respetas, lo pagarás caro”.
Con generosa dosis de sorna, subrayó: “Hay que distinguir aquí entre el cuerpo heredado, el cuerpo vivido y el cuerpo mantenido, que es sobre todo un cuerpo vulnerable, remendado de forma constante, como un elegante viejo sedán que se rompe y se repara con obstinación hasta el siguiente accidente. Llega un momento en que la salud consiste en pasar de una enfermedad a otra”.
¿Mantengo salud física, mental y espiritual?