Protección ante las conferencias mañaneras

Rodrigo Morales
11 agosto 2026

El pasado 5 de agosto, el Presidente de Chile, José Antonio Kast, dijo en cadena nacional que los robos con violencia el año pasado en su país habían sido 218 mil. Sin embargo, el Centro de Estudios y Análisis del Delito señaló que se tenía registro únicamente de 69 mil 777. Ante la polémica de cifras, el Ministerio de Seguridad reconoció que hubo un “error de referencia” (reclasificación de delitos) en el discurso presidencial. Kast quería distorsionar la situación heredada y así magnificar sus logros.

Frente a la manipulación de cifras, un abogado interpuso una denuncia formal ante la Contraloría General de la República en contra del Presidente por una posible infracción al principio de probidad administrativa. Más allá del destino que tenga la denuncia, es de destacar que en aquel país existen instrumentos legales para protegerse de la manipulación de cifras oficiales.

El contraste con nuestro país es palmario: aquí el problema para la autoridad son los medios. Se les culpa de magnificar las crisis, de no reconocer avances al tiempo que el ejercicio del periodismo se ha vuelto una actividad de alto riesgo.

El control de las percepciones es un objetivo prioritario del Gobierno mexicano

Esta misma semana se ha hecho evidente una confesa e insana relación entre el Gobierno y los medios con la declaración presidencial de que su administración no apoya a los medios críticos. El revivir la vieja máxima de López Portillo de que él no paga para que le peguen actualiza la sospecha del uso faccioso de los recursos públicos para castigar o premiar a los medios según su alineamiento con el Gobierno.

La obsesión con los medios y su papel confirma que el control de las percepciones es un objetivo prioritario de este gobierno. Tras la pretensión de proteger a las audiencias se ciernen nuevas amenazas a los medios de comunicación que no están contenidas en la ley y que los lineamientos pretenden desarrollar.

Finalmente, y para insistir en el contraste, mientras que en Chile hay mecanismos de protección frente a las mentiras o inexactitudes en la información oficial, en México el debate está en lo que reproducen los medios. Acaso habría que darle un giro al debate y plantearnos quién y cómo protege a las audiencias de las mañaneras.

El autor es consultor internacional en materia electoral.