Quien mejor use la Inteligencia Artificial ganará las elecciones políticas

Omar Lizárraga Morales
22 junio 2026

La Inteligencia Artificial (en adelante IA) representa, probablemente, la cuarta gran revolución tecnológica de la humanidad. Así como la máquina de vapor transformó la producción durante la primera Revolución Industrial a finales del Siglo 18; la electricidad a fines del 19; y el internet en el Siglo 20, la IA está revolucionando en el 21 prácticamente todas las actividades humanas.

Estamos frente a una tecnología con capacidad muy superior a la de cualquier ser humano. Su impacto ya se observa en la educación, la medicina, la economía, la seguridad, el entretenimiento y, por supuesto, en la política. Por ello, las elecciones de 2027 en México podrían convertirse en las primeras donde la IA desempeñe un papel determinante en la competencia electoral.

Por ejemplo, durante décadas, los partidos políticos construyeron su estrategia alrededor de la movilización física. Un mitin multitudinario o una plaza llena eran muestras de “músculo” político. Sin embargo, esa lógica está cambiando aceleradamente. Las campañas del futuro inmediato ya no dependerán exclusivamente de llenar plazas públicas. La verdadera competencia estará en el ciberespacio.

Un candidato ya no necesitará reunir 20 mil personas en un evento para demostrar fortaleza, bastará con hacer llegar mediante la red mensajes, fotos y videos diseñados específicamente para cada segmento de la población. Un joven universitario podría recibir contenidos distintos a los de una madre soltera, o que un jubilado. La IA permitirá, pues, adaptar discursos y propuestas hipersegmentadas.

Lo que antes requería enormes equipos de encuestadores y meses de trabajo, ahora podrá realizarse en cuestión de horas, pues los algoritmos son capaces de analizar millones de publicaciones en redes sociales prácticamente en tiempo real.

Además, la IA ha reducido drásticamente los costos de producción de esa propaganda política. Hoy es posible generar discursos, videos, imágenes y publicaciones para redes sociales en cantidades impensables hace apenas un par de años. Ahora un pequeño equipo apoyado por herramientas de IA puede producir más contenido en un día que lo que antes generaba una agencia de publicidad en semanas.

Por supuesto, la tecnología por sí sola no garantiza el éxito electoral. La IA puede ayudar a identificar problemas, segmentar audiencias y masificar contenido, pero no sustituye la confianza, el liderazgo, ni la capacidad real del candidato o candidata.

Sin embargo, junto con las oportunidades que trae consigo la IA, aparecen riesgos considerables. La misma tecnología que permite informar también puede utilizarse para desinformar. Por ejemplo, las guerras sucias podrían multiplicarse con una velocidad sin precedentes. Asimismo, ejércitos de bots podrían influir artificialmente en la conversación generando tendencias de audiencia.

Ahora bien, una de las grandes interrogantes será si nuestras instituciones electorales están preparadas para enfrentar este nuevo escenario. La legislación mexicana está diseñada para regular espectaculares, anuncios en radio y televisión, gastos de campaña o propaganda impresa, pero no para supervisar algoritmos capaces de generar miles de mensajes personalizados cada minuto. El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) tendrán que actualizar sus capacidades técnicas si desean mantener condiciones de equidad en la contienda.

Las elecciones de 2027 podrían ser recordadas como las primeras donde la IA se convirtió en un elemento decisivo. Los partidos políticos que ignoren esta revolución tecnológica corren el riesgo de quedarse atrapados en el pasado.

Es cuanto...