¿Quién soy yo?

Rodolfo Díaz Fonseca
27 julio 2023

Esta sencilla pregunta, es, a la vez, la más difícil de responder. Ha sido la cuestión fundamental de siempre. El filósofo griego, Sócrates, la planteó como interrogante decisiva para el desarrollo de su pensamiento: “Conócete a ti mismo”. A Jesús de Nazareth también le preguntaron unos enviados de los fariseos: “¿Quién eres tú? ¿Qué dices de ti mismo?” (Jn, 1,22).

El mismo Juan Bautista envió discípulos a Jesús para preguntarle por su identidad: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” Él no les respondió con palabras, sino con sus acciones: “Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: “los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva” (Mt 11,2-5).

Si la pregunta nos la plantearan a nosotros, ¿qué responderíamos? ¿Contestaríamos con palabra o con nuestras obras? Si con nuestras obras, ¿con las actuales o las precedentes (las futuras permanecen en el plano de los proyectos)? Es importante clarificar si son de hoy o pertenecen al ayer, porque puntualizan nuestra identidad en un instante y en una determinada circunstancia, aunque seamos las mismas personas. Es decir, puede existir evolución (involución o revolución) en nuestra vida.

En su novela Los Miserables, Víctor Hugo nos mostró en su personaje central, Jean Valjean, un dramático retrato de cómo se puede considerar de diversas maneras a una misma persona. No era un mal hombre, pero se vio urgido a robar pan para alimentar a sus hambrientos sobrinos, delito por el que se le sentenció a 5 años de prisión, los cuales se alargaron a 19 por sus intentos de fuga. Empero, el Obispo Myriel lo transformó.

¿Quién soy? ¿El que fui, o el que seré?