Reclutamiento criminal en Jalisco: cuando la escuela ya no basta
Las cámaras de vigilancia desempeñaron un rol decisivo al atestiguar sus últimos pasos por las calles de una región donde la delincuencia organizada y el reclutamiento criminal dejan su impronta en una serie de delitos que afectan a la población. En esta ocasión hubo regreso: el trío de chicos de secundaria retornó a casa; los liberaron de un futuro incierto.
Respecto a las características sociodemográficas de los adolescentes, sobresale su edad escalonada de 13, 14 y 15 años, correspondiente a la escolaridad básica. La asistencia a la secundaria no impidió que ocurriera su desaparición por presunto reclutamiento criminal. De acuerdo con REDIM y ONC, la población de niñas, niños y adolescentes (NNA) en riesgo de reclutamiento y utilización por parte de la delincuencia organizada es aquella que reúne ciertas características que los posicionan en situaciones de vulnerabilidad y de amenaza. Dentro de las condiciones de vulnerabilidad se encuentra la inasistencia a la escuela.
El impacto mediático del caso no debe confundirse con su representatividad estadística; sin embargo, no pueden desestimarse las condiciones en las que ocurrió y basta con la exposición que se ha tenido para alertarnos sobre las tendencias en las situaciones de riesgo que viven los adolescentes dentro y fuera de las secundarias. En este sentido, el foco apunta a si la asistencia escolar ya no es suficiente para contener la utilización de niñas, niños y adolescentes por parte de los grupos delictivos locales o regionales.
El porcentaje de niñas, niños y adolescentes vulnerables ante el reclutamiento fue de 10.4 por ciento a nivel nacional, mientras que Aguascalientes, Colima, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca y Veracruz se posicionaron por arriba del promedio nacional. Desde ese año, el informe de REDIM-ONC ya identificaba a Jalisco en la lista de alto porcentaje de niñas, niños y adolescentes vulnerables.
Otro factor que hace a una persona propensa a ser reclutada es la dinámica delictiva. Jalisco forma parte de los estados con mayor incidencia en el reclutamiento de NNA en México, según el Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos y la Delincuencia Organizada, documento publicado por la Secretaría de Gobernación en 2021.
Según este informe, son tres los grupos delictivos predominantes en Jalisco: Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), escisiones de la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, y otros grupos locales relevantes. Aunque la información está desactualizada, pues ya transcurrieron cinco años desde la publicación del Mecanismo, sigue siendo el único referente emitido por las autoridades para señalar las zonas de riesgo.
En el mapa adjunto se aprecian los municipios con mayor incidencia determinada por la alta actividad de grupos delictivos en la región. A pesar de que Jalisco, bajo este diagnóstico, se encuentra entre los cinco estados con la menor presencia (verde claro), las condiciones se han modificado por el fortalecimiento del CJNG, la ruptura de las facciones al interior del Cártel de Sinaloa (CDS) tras la detención de Ismael Zambada, el Mayo, y la posterior alianza entre el CJNG y los Chapitos (una de las facciones del CDS).
En la conferencia matutina del pasado 16 de junio de 2026, Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SyPC), mencionó que el CJNG otorgó financiamiento o provisión de refuerzos de personal al CDS, siendo Los Chapitos quienes se beneficiaron de esta unión. La contribución de personal tuvo el propósito de engrosar las filas del CDS al sur de Sinaloa, según el Secretario de SyPC. El apoyo fue posible por la intervención del Mencho, quien era el líder del Cártel Jalisco hasta el día del operativo por su captura, el 22 de febrero de 2026, y quien murió ese mismo día tras el enfrentamiento que mantuvo con las fuerzas armadas mexicanas.
Omar García, al ser cuestionado sobre la alianza, informó que esta concluyó posterior a la muerte del Mencho; sin embargo, no descarta su posible continuidad. La ambigüedad de la respuesta representa incertidumbre generada por el abatimiento del líder criminal, pues su caída no implica la disolución de la organización delictiva, pero sí modificaciones de los acuerdos establecidos cuando el mando no era Juan Carlos Valencia, el 03, actual líder del CJNG. Pareciera que el territorio mexicano es un campo minado de amenazas ante las modificaciones de los grupos delictivos altamente presentes, como en el caso anterior u otros que resurgen, como el Cártel Nueva Plaza en Jalisco.
Aquí me centro en la parte occidental del país, pero este tipo de dinámicas se mantienen con mayor o menor intensidad en otros estados, y su variación dependerá de la estrategia de seguridad implementada por las autoridades y de las características que la organización delictiva presente en cada región. Las reconfiguraciones impactan en el nivel de riesgo que niños, niñas y adolescentes enfrentan al vivir en una u otra parte.
Si bien el lugar de residencia es importante para su propensión al reclutamiento, el acceso a redes y plataformas sociales es un factor de riesgo independiente de la zona donde se encuentran los adolescentes. Tal como se documentó en el informe Del scroll al “jale”: cómo se recluta en TikTok, los entornos digitales propician la circulación de contenido con exaltación de cultura criminal y de ofertas directas de reclutamiento. Sin importar en dónde se encuentren las personas, las publicaciones pueden llegar a los ojos de infancias y jóvenes, y esto impacta en el algoritmo de su cuenta como usuarios, y en consecuencia, en el consumo audiovisual, la percepción que tienen sobre la vida criminal y en las propias aspiraciones de NNA.
En el caso de la colonia Lomas del Paraíso, los tres adolescentes desaparecieron en un municipio de alta incidencia de reclutamiento criminal; el contacto para que se adhirieran a las actividades de un grupo delictivo pudo ser presencial, aunque no se descarta que las redes sociales hayan jugado un papel crucial en tal hecho. Desde 2021, la Secretaría de Gobernación identificó a Guadalajara, San Pedro Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Zapopan, Tonalá y Lagos de Moreno como los municipios donde NNA tenían mayor riesgo de ser reclutados. Parece que la tendencia continúa en 2026.
A pesar de la disminución de las desapariciones en los municipios antes mencionados —con excepción de San Pedro Tlaquepaque—, Guadalajara continúa siendo una zona en la que la infancia y la adolescencia pueden desaparecer, entre otros motivos, por la atracción de ofertas laborales falsas, o bien verdaderas para realizar actividades delictivas. Es cierto que nos faltan datos para verificar el porcentaje de desapariciones atribuidas al reclutamiento criminal. Una de las razones es que éste no se contempla en el catálogo de delitos al no existir su tipificación penal, pero los testimonios son parte del rompecabezas para seguir la cadena de hechos que presupone la utilización de NNA por los cárteles mexicanos.
Los familiares y tutores de estudiantes que cursan la secundaria se quedan tranquilos al creer que están lejos de desaparecer o de formar parte de la espiral de violencia en el país; no obstante, lo ocurrido en la colonia Lomas del Paraíso nos deja claro que basta un clic en redes sociales o el contacto con alguien dentro de la estructura criminal para desestimar la escuela como vía de movilidad social y aspiracional en general.
Sin omitir la existencia del reclutamiento forzado, privación de la vida y reproducción de procesos de trabajo delictivos en los que la esclavitud parece ser el modelo laboral adoptado por los dirigentes de esas actividades, también existe aquel reclutamiento que no es mediado por la coerción, pero sí por la violencia estructural, cambios culturales y formas de percibir el futuro.
La tasa de abandono escolar, uno de los determinantes de vulnerabilidad, mejoró en Jalisco. Entre 2023 y 2024 la tasa tuvo el mismo nivel que la media nacional. Los tres adolescentes no abandonaron su ciclo escolar, pero fue al final de la ceremonia de graduación que partieron con un desconocido hacia un rumbo del que afortunadamente retornaron.
La autora: Alejandra J. Arias Vásquez es doctorante en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigadora en el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México.