Recuerdos de mocedad

Rodolfo Díaz Fonseca
15 mayo 2026

Vivimos de sueños y de recuerdos, como dice una frase del poeta libanés Gibrán Khalil Gibrán: “El ayer no es más que el recuerdo de hoy, y el mañana es el sueño de hoy”.

En efecto, el recuerdo nos habita con pertinaz insistencia y el futuro alienta sueños y proyecta nuestra permanencia. Si nos preguntamos de qué están hechos los recuerdos, el escritor Cesare Pavese, el 12 de octubre de 1942, respondió en su diario íntimo, titulado El oficio de vivir: “No recordamos días, recordamos momentos”.

Exactamente, “Los recuerdos están hechos de esto”, es el título de una canción de 1955, que popularizó mundialmente Dean Martin. Y, podemos decir que, entre todos los recuerdos, tienen primacía los de mocedad. Por eso, Miguel de Unamuno, escribió sus “Recuerdos de niñez y mocedad”, lo mismo que el grupo español Mocedades lanzó en 1973 la canción “Recuerdos de mocedad”.

Asimismo, la artista plástica, escritora y poeta argentina Silvina Ocampo, con gran lucidez, expresó: “Creo que los recuerdos más importantes, más fáciles de contar, más poéticos, más para siempre, son los de la infancia. Quitárselos a la literatura sería como quitar la esencia de la vida. Con el tiempo, huérfanos inconsolables, ya que todos lo somos, la infancia se vuelve nuestra madre”.

Por eso, no extraña que el Papa Francisco, en su autobiografía, dedicara varias páginas a sus recuerdos de infancia. En el capítulo 5, hablando de su nacimiento, expresó: “La puntualidad me gusta, es una virtud que he aprendido a valorar. Y ser puntual lo considero uno de mis deberes, una muestra de educación y de respeto. Sin embargo, era la primera vez y llegaba con retraso. El tiempo había vencido hacía una semana y yo seguía sin decidirme. Estar con mi madre me gustaba”.

¿Recuerdo mi mocedad?