Reforma electoral

Lorenzo Q. Terán
04 marzo 2026

Vivimos tiempos de cambios en la vida pública del País, apenas el miércoles 25 del presente mes la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en La Mañanera del Pueblo, dio a conocer los puntos centrales que integran la Reforma electoral, que presentará al Congreso de la Unión, que introduce cambios en la elección de diputados y senadores de partido y recorta el gasto excesivo de los partidos políticos en sus campañas electorales. Vemos con agrado los cambios que propone la Presidenta, si tomamos en cuenta que México es el país donde más caras resultan las elecciones. Los diputados de partidos van a seguir existiendo, lo que va a cambiar es que tendrán que buscar el voto de los ciudadanos, lo cual nos parece una salida inteligente.

La iniciativa tiene varios aspectos relevantes, a nuestro juicio, que se van a someter al escrutinio del Congreso de Unión para ser aprobados. Una vez aprobada, con las modificaciones que los legisladores consideren, la nueva Ley Electoral normará en el futuro las elecciones en el País. No puede ser de otra manera, puesto que México es demócrata y cada vez que sea necesario lo va a demostrar fehacientemente.

Desde 2018, la democracia llegó para quedarse en México, desde entonces surgió un gobierno por el mandato popular, lo mismo pasó en la última elección federal, esa es la vocación del pueblo de México, que siempre exigió que se respetase el voto popular. Los mexicanos amamos la democracia y la libertad, dos referentes que nos identifican plenamente y consideramos esenciales a nuestra idiosincrasia. En el contexto internacional, México es un pueblo que se robustece con el ejercicio de la democracia.

Sabemos plenamente lo importante que resulta vivir en un país pleno de libertades. Luchemos porque estas libertades que gozamos no se interrumpan y que siempre prevalezcan la libertad de movilidad, de prensa, de religión, de elegir a nuestros gobernantes y que nada interrumpa el progreso y bienestar de la sociedad. Al contrario de la Oposición y su largo historial de prácticas fraudulentas, que iban desde la compra del voto hasta los célebres fraudes electorales, como el de Carlos Salinas y Felipe Calderón, la iniciativa de la reforma electoral de la Presidenta Sheinbaum busca reforzar la democracia y que el voto popular cuente y se cuente bien.

Los partidos minoritarios tendrán representación proporcional a su número de votantes, pero se terminará con las listas de “pluris”, elaboradas por las dirigencias partidistas; ahora, todos los aspirantes a una diputación tendrán que ir a buscar el voto de los ciudadanos; serán los ciudadanos quienes tendrán la última palabra a la hora de designar quien ocupará un escaño, definiendo, con su sufragio, mayorías y minorías en las Cámaras de representantes. También se desterrará un mal endémico, el del nepotismo, que ha debilitado siempre nuestro sistema electoral, ya que los gobernantes enamorados del poder se ven tentados a heredarle el puesto a algún pariente o familiar cercano. Esta práctica, que ha generado estirpes de familias en el poder, es una camisa de fuerza que reproduce cacicazgos. La Presidenta Sheinbaum, sin duda, pasará a la historia al desterrar para siempre de nuestro sistema electoral y de las instituciones esta práctica perniciosa, impropia de regímenes democráticos.

Estamos ciertos que esta Reforma electoral nos permitirá construir un mejor país, como ha sido la aspiración de muchos años de nuestro pueblo. Sin duda, será un parteaguas y dejaremos atrás las prácticas antidemocráticas que el pueblo sufrió durante los 36 años de neoliberalismo, cuando se violentaba la voluntad popular y los frutos de la Constitución, que deberían de ser de todos los mexicanos, se los apropiaban aquellas élites doradas acaparadoras de poder y riqueza.

No bajemos la guardia hasta consolidar plenamente la democracia en nuestro País y conjurar para siempre aquellas prácticas que eran el pan de cada día. Aún recuerdo a mis compañeros de izquierda, verdaderos demócratas, que se dieron a la tarea de cazar mapaches electorales, que no descansaban en su labor de cuidar los votos y en denunciar el robo de urnas o la compra de votos. Por fortuna, cada vez más ciudadanos son más proclives a cuidar el voto ciudadano, están muy despiertos y ya no se dejan engañar por las triquiñuelas de los partidos tradicionales.

Los ciudadanos han recibido con mucho interés el proyecto de reforma a la Ley Electoral, que presentó Pablo Gómez Alvares, comisionado de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y que en breve tiempo va a ser turnado a las cámaras de Diputados y Senadores.