Reforma electoral ¿va o no va?
El dinero en apariencia es la la sustancia clave en la argumentación para aprobar o rechazar la iniciativa de reforma electoral que propone la Presidenta Claudia Sheinbaum, pero en realidad es un asunto de poder: más para Morena y la consolidación de un régimen de partido hegemónico o la continuación de una costosa política de alianzas para el partido hegemónico y el debilitamiento aún mayor de los partidos opositores.
Lo que digan y voten los partidos de Oposición poco o nada cuentan. Estos, aunque van a votar en bloque contra la propuesta de reforma, no definirán nada. Quienes sí lo harán serán el PT y el Verde.
Es cierto que los partidos, el INE y las elecciones nos salen muy caros a los ciudadanos que pagamos impuestos; pero esta vía que se inventó en México para crear un sistema electoral y una democracia política mínimamente convincente, ha echado raíces tan profundas en la clase política mexicana que no se ve cómo reemplazarla.
Todos los partidos políticos mexicanos, sobre todo sus dirigentes y élites gubernamentales, viven del financiamiento público con muy buenos salarios, al igual que el organismo electoral. Este sistema es tan generoso en la distribución del dinero que se ve como extraordinariamente difícil cambiarlo. Ningún partido lo quiere hacer, ni Morena. Y si la doctora Sheinbaum hace una propuesta en contrario es porque el partido en el poder puede echar mano y movilizar recursos casi sin límite de las instituciones y organismos públicos para sus actos públicos y campañas electorales.
En realidad, ningún partido político, sobre todo en campañas electorales, limita su financiamiento al que oficialmente se les otorga. Todos recurren a fuentes ilegales, ya sea empresariales, gubernamentales -en donde esto sea posible- y del crimen organizado, porque las campañas electorales en México son muy costosas. Hay gastos, por ejemplo, en chayotes para columnistas y editores, comentaristas de radio, televisión y plataformas, o en acarreos, que son ilegales y, por lo tanto, no se registran en la contabilidad oficial. O en algo tan simple como regalar camisetas, gorras, tortas y aguas a los asistentes a actos proselitistas. O en organizar desayunos masivos el día de las elecciones. Todos esos gastos fácilmente eluden una comprobación oficial.
Es decir, ninguna ley que limite el dinero para los partidos y las elecciones va a evitar que los partidos se agencien dinero no permitido, ya sea contante y sonante o en especie. La Presidenta en su decálogo reformador incluye la supervisión del financiamiento prohibido, pero esa una medida inútil, aunque ventajosa para Morena porque para sus campañas echa mano del personal de la administración pública y de los sindicatos a su servicio para sus movilizaciones políticas y campañas electorales, tal y como siempre lo ha hecho el PRI.
Además del dinero, los temas que están obstaculizando el apoyo del PT y el Verde a Morena para aprobar la iniciativa electoral son la elección de la representación proporcional del Congreso de la Unión y el no al nepotismo. Ambos perjudican al PT y al Verde.
Para el Partido del Trabajo y el Partido Verde -las agencias de colocaciones más lucrativas de México- ceder a la iniciativa presidencial implica la pérdida inmediata de poder y dinero para sus castas dirigentes. El mayor recurso de negociación política, y prácticamente de chantaje, de esos dos partidos es contar con el mayor número de legisladores plurinominales en las dos cámaras. Sin estos no puede negociar nada con Morena y por eso la iniciativa presidencial los quiere debilitar. No quiere depender de ellos para otras reformas constitucionales, y otras votaciones relevantes.
Por otro lado, en grupos importantes de poder de Morena no ha gustado la propuesta de eliminar el nepotismo para seleccionar las candidaturas a cargos de elección popular, como sucede visiblemente en los estados de Guerrero, con la familia Salgado, o en Zacatecas, con la familia Monreal. Pero, donde el rechazo es abierto es en San Luis Potosí, con el Partido Verde, porque ahí ese partido tiene a uno de sus dos gobernadores -la otra es en Quintana Roo- y pretende que la esposa del actual Mandatario sea candidata a sucederlo.
Realmente, se ve muy difícil que el Verde vaya a ceder en esta propuesta. Sin sus votos la iniciativa presidencial estaría derrotada.
La propuesta reformadora de Palacio Nacional tiene puntos importantes, valiosos y transitables para hacer más limpios y equilibrados los comicios en México, como la democracia participativa, el voto en el extranjero, tiempos de radio y televisión, la regulación de la inteligencia artificial en las campañas y el no al nepotismo, pero las ya comentadas, las cuales son las más importantes, se ven, hasta ahora, como no aceptables por los partidos aliados de Morena y los opositores.
El peligro de que no se celebre la Copa Mundial de Futbol 2026 no es tanto lo que quiera hacer el CJNG en México, sino que la guerra que han desatado Israel y Estados Unidos contra Irán se prolongue y se extienda mediante actos terroristas al propio territorio norteamericano, lo cual significaría una enorme derrota política para Trump en un año electoral.