Resaca por el petróleo que fue nuestro

Oceana
19 marzo 2026

Este 18 de marzo conmemoramos la expropiación petrolera y, en el imaginario colectivo, las y los mexicanos celebramos que el petróleo es nuestro. Pero la verdad es que hemos creado un escenario contrario a lo que hizo Lázaro Cárdenas en 1938. Entonces, ¿por qué festejar lo que claramente se ha traicionado?

Vale la pena recordar que la intención de Cárdenas fue que la explotación petrolera fuera en beneficio de la población mexicana. Dudo que haya imaginado que extraer petróleo en suelo mexicano sería un medio de enriquecimiento para unos pocos a costa de la salud de las poblaciones del Golfo de México. Tampoco que se volviera a privatizar de facto para que los grandes capitales mundiales y nacionales se beneficiaran, ni que de los contratos del Estado surgirían magnates que derrochan su fortuna en fiestas.

El petróleo fue importante para la economía mexicana, sobre todo después del descubrimiento de Cantarell a finales de los años 70. Pero a más de 50 años del gran hallazgo, con los pozos casi agotados y un marcado declive de esta actividad, lo que queda es la resaca de lo que fuera una gran fiesta.

Dicha resaca se manifiesta en los constantes derrames de una paraestatal que drena más recursos de los que genera, a la que se le exprime por pensiones millonarias y con una deuda que pone en riesgo las finanzas del País.

Desde el sexenio de Enrique Peña Nieto se ha intentado curar ese malestar con más fiesta. La reforma energética de 2013 abrió las aguas profundas al mejor postor e invitó a la mesa al capital privado, que sigue sangrando los recursos de México y traspasa a las comunidades costeras el pago de los platos rotos.

El ideal cardenista del petróleo como fuente de bienestar económico para el País dejó de existir hace muchos años y, ahora, la industria petrolera trae muerte, pobreza y concentración de la riqueza. Este modelo, que beneficia a pocos, se sostiene en mentiras y en una narrativa peligrosa que nos hace creer que México es un país petrolero cuando ya no lo somos.

Y en nuestro intento desesperado por sostener la mentira, le apostamos a las empresas privadas que, movidas por el lucro y sin importar el precio, exploran y explotan las aguas profundas, esperando encontrar el pozo que las haga más millonarias, aunque arrasen con todo a su paso.

Qué tristeza le daría a Cárdenas saber que el petróleo es fuente de riqueza para pocos mientras las y los mexicanos nos empobrecemos con cada derrame, cada ecocidio, cada enfermedad que acarrea.

¿Seguirá la Presidenta Claudia Sheinbaum apostando al enriquecimiento de unos cuantos, e ignorando la intención de Lázaro Cárdenas de que los recursos sean para el beneficio del pueblo mexicano?

La autora es Renata Terrazas (@Renaterra_zas), directora ejecutiva en Oceana.