Rey de
la paz

Rodolfo Díaz Fonseca
30 marzo 2026

Al celebrar la liturgia del Domingo de Ramos, el Papa León XIV se refirió a Cristo como Rey de la paz: “Él permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. Él se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos. Él es luz del mundo, mientras las tinieblas están a punto de cubrir la tierra. Él vino a traer vida, mientras se lleva a cabo el plan para condenarlo a muerte”.

El Pontífice citó una letanía de antinomias pacíficas realizadas por Jesús: “Como Rey de la paz, entra en Jerusalén montado en un asno, no un caballo, cumpliendo así la antigua profecía que invitaba a regocijarse por la llegada del Mesías (Za 9,9-10)”.

Agregó: “Como Rey de la paz, cuando uno de los discípulos desenvaina la espada para defenderlo y hiere al siervo del sumo sacerdote, Él lo detiene de inmediato diciendo: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere”.

Indicó que mientras cargaba nuestros sufrimientos y culpas, no abrió la boca: “No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó clavar en la cruz, para abrazar todas las cruces erigidas en todos los tiempos y lugares de la historia de la humanidad”.

Con voz fuerte, expresó: “Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”

Finalmente, recordó unas palabras del obispo Tonino Bello: “las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera”.

¿Imito al Rey de la paz?