Robusto sistema sinaloense de investigadores y tecnólogos
Contra viento y marea, en Sinaloa se ha mantenido un impulso positivo en el desarrollo científico de la región a lo largo de los últimos años.
En buena medida, esto ha sido posible gracias a que contamos con uno de los pocos organismos estatales de ciencia y tecnología de México: la Coordinación General para el Fomento de la Investigación Científica e Innovación del Estado de Sinaloa (Confie), que otorga apoyos directos a su comunidad de científicos y tecnólogos.
Una parte central de este organismo es el Sistema Sinaloense de Investigadores y Tecnólogos (SSIT), que reúne a 1,356 miembros entre investigadores y tecnólogos consolidados, así como en formación, incluyendo estudiantes de posgrado.
Si eres investigador o tecnólogo sinaloense, existe la oportunidad de ingresar al SSIT y obtener beneficios directos de este sistema, ya sea como investigador o tecnólogo titular o asistente, con nombramientos vigentes por dos años.
Asimismo, representa una oportunidad valiosa para estudiantes de posgrado que buscan integrarse como investigadores en formación. Las convocatorias correspondientes se encuentran disponibles en la página oficial de Confie (https://confie.gob.mx/).
A diferencia del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), cuyo ingreso exige una mayor madurez académica y productividad científica consolidada, el sistema estatal ofrece una perspectiva más amplia del ecosistema científico sinaloense y permite fortalecer trayectorias en etapas tempranas.
Los registros actuales del SSIT muestran una crecimiento interesante. El número de miembros del sistema estatal cambió sus tendencias a lo largo de los últimos años, con un crecimiento moderado entre 2011 y 2021, pero con una expansión notable a partir de 2022, pasando de 653 a 1,356 miembros en 2026.
La Universidad Autónoma de Sinaloa domina claramente el sistema estatal con 819 miembros, seguida por la Universidad Autónoma de Occidente con 115 y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) con 57. Cabe destacar que el 60 por ciento de estos investigadores también forman parte del SNII, dejando un numeroso grupo con potencial de crecimiento hacia ese nivel.
También resulta alentador observar que el número de mujeres investigadoras y tecnólogas supera ligeramente al de los hombres (684 contra 672), una tendencia que sería deseable mantener y fortalecer.
Por áreas de conocimiento, Biotecnología y Agronomía concentran el 26 por ciento de los integrantes, mientras que Ciencias Sociales representa el 22 por ciento. En conjunto, prácticamente abarcan la mitad del sistema. En contraste, el área de Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra representa apenas el 8 por ciento.
Estos resultados también abren espacio para la reflexión. Si bien la UAS lidera ampliamente el sistema estatal, esto representa tanto una muestra de su fortaleza como una responsabilidad institucional. Con 1,577 profesores e investigadores de tiempo completo registrados en el informe anual del 2023-2024, el hecho de contar con 819 integrantes en el SSIT muestra un avance importante, pero también evidencia un margen considerable para incorporar a más académicos a este ecosistema, sin mencionar a sus 5,288 estudiantes de posgrado.
Más allá del crecimiento numérico, el reto está en consolidar redes de colaboración estratégicas. Instituciones como la UAS pueden potenciar su impacto articulándose con organismos más especializados como el CIAD, particularmente en aplicaciones vinculadas a la agroindustria, una vocación natural de nuestra región.
Del mismo modo, fortalecer vínculos con instituciones como la Universidad Tecnológica de Culiacán (UTC) permitiría ampliar la formación de recursos humanos altamente capacitados y construir un ecosistema científico más integrado.
La perspectiva de la ciencia y tecnología en Sinaloa muestra una comunidad en crecimiento, beneficiada por apoyos constantes del Gobierno estatal. Sin embargo, estos recursos siguen siendo insuficientes. En países con una apuesta real por el desarrollo científico, la inversión en ciencia suele superar el 1 por ciento de su economía (PIB).
En 2024, con un presupuesto estatal de 69 mil millones de pesos, esa referencia equivaldría a 690 millones; sin embargo, la inversión real fue de apenas 168 millones, es decir, 4.1 veces menor.
En conclusión, aunque el número de investigadores y tecnólogos del estado ha aumentado de manera importante, todavía queda mucho por fortalecer esta comunidad. Gracias al respaldo institucional, este grupo ha continuado produciendo ciencia y tecnología en condiciones desafiantes. Pero si Sinaloa decidiera consolidar con mayor decisión a sus investigadores, no solo fortalecería sus filas, sino que también podría generar, en el mediano plazo, soluciones concretas a los grandes problemas que hoy impactan a nuestra región.
La apuesta por la ciencia no es un gasto, es una inversión en el futuro de Sinaloa.