Ruido que parece realidad, la necesaria higiene de noticias

Emiliano Terán Bobadilla
10 agosto 2026

¿Por qué parece que la inseguridad no da tregua? Basta con un rápido vistazo por redes sociales o medios de comunicación masivos para enterarnos diariamente, y a todo momento, de delitos de alto impacto. Pero si hacemos un recuento de los últimos meses, o incluso años, pocos de nosotros hemos sufrido directamente el impacto de violencia de esta magnitud.

Este contraste entre lo que vivimos y lo que los medios de comunicación nos muestran puede explicarse, en parte, por la heurística de disponibilidad. Tiene que ver con la magnificación de pocos eventos de violencia, pero de alto impacto emocional, que dejan una huella permanente en nuestro pensamiento. Esto nos hace creer que la probabilidad de que nos ocurra algo similar es alta, cuando en realidad dicha probabilidad puede ser bastante baja.

En esta ocasión vamos a discutir con mayor profundidad estas ideas, así como el efecto de la sobreexposición a noticias negativas, que puede hacernos ver solamente ruido aleatorio y no la tendencia real de lo que vivimos. Para terminar, proponemos mejorar nuestra higiene de noticias con el fin de reducir el estrés y la tensión de nuestro organismo y su potencial efecto negativo sobre nuestra salud (ver el artículo del doctor Alberto K. de la Herran publicado recientemente en este mismo medio).

Empecemos por explicar nuestra predisposición a engrandecer la probabilidad de eventos poco frecuentes. Este es un error cognitivo ampliamente discutido por nuestro pensador de cabecera, Nassim N. Taleb, y también explicado por Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”.

De acuerdo a Kahneman, la trampa ocurre cuando nuestra mente intuitiva (sistema 1) confunde la facilidad para recordar una noticia trágica con su frecuencia real. Como el desastre o la desgracia ajena se reproduce vívidamente en nuestra pantalla, el cerebro asume automáticamente que, si aquello es fácil de imaginar y aparece constantemente en las noticias, también es altamente probable que nos suceda.

La amplificación de los aspectos negativos en redes sociales y noticias tiene entonces un efecto importante sobre la forma en que percibimos nuestro entorno. La mayoría de nosotros ha vivido estos dos años de violencia derivada de la confrontación de los cárteles desarrollando gradualmente una rutina relativamente estable. Pese a esta cotidianeidad sin grandes sobresaltos, diariamente observamos noticias sobre eventos violentos que se repiten. Esto puede hacernos percibir que la probabilidad de sufrir uno de estos acontecimientos es cada vez mayor, aunque nuestra propia trayectoria cotidiana indique algo diferente.

Aquí aparece otro elemento importante, relacionado con el tiempo que transcurre entre una consulta de información y la siguiente. Taleb es un crítico del consumo constante de noticias. Consultar permanentemente lo que ocurre puede amplificar artificialmente nuestra percepción del riesgo porque nos vuelve extremadamente sensibles a lo ruidoso, es decir, aquello excepcional y negativo que sucede hoy, mientras perdemos de vista las tendencias que solamente pueden observarse utilizando ventanas temporales de años o incluso décadas.

Por eso no debemos caer en ninguno de dos extremos. La paradoja del pavo, que Taleb desarrolla en El cisne negro, ilustra uno de estos extremos. Un pavo podría asumir que, porque todos los días ha sobrevivido y ha sido alimentado por el granjero, esto continuará indefinidamente. Hasta que llega el día de Acción de Gracias. El pasado inmediato puede generar un exceso de confianza que nos impida reconocer riesgos reales.

El otro extremo es vivir permanentemente detrás de una barrera de protección, en una situación de pánico y alerta constante por sobrevivir. La precaución tiene sentido cuando reduce riesgos, pero vivir bajo estrés continuo ante acontecimientos que probablemente nunca experimentaremos directamente también tiene consecuencias.

No podemos negar lo que está pasando, pero tampoco debemos vivir permanentemente en pánico. Por ello es necesario desarrollar una higiene de noticias. Reducir nuestra exposición a imágenes y relatos violentos no significa abandonar las precauciones. Podemos continuar atentos a nuestro entorno, reducir riesgos y mantener comunicación con familiares, amigos y personas cercanas sin exponernos continuamente a noticias negativas.

Incluso podemos alejarnos durante algunos días de las noticias, pues una noticia verdaderamente importante encontrará, de una u otra manera, el camino hasta nosotros.

Interpretar correctamente nuestra realidad exige analizar objetivamente lo que vivimos y ser cautos ante la sobreexposición a información negativa. El ruido repetido puede parecer realidad cuando lo observamos demasiado cerca.

Mantengamos las precauciones necesarias, observemos nuestro entorno y cuidemos nuestras fuentes de información. Pero también aprendamos a alejarnos ocasionalmente del ruido. Nuestra percepción de la realidad, nuestros niveles de estrés y, posiblemente, nuestra salud pueden agradecerlo.