Sheinbaum y los 100 días sin Rocha
General Mérida: signos para Sinaloa

Alejandro Sicairos
19 agosto 2026

Sería erróneo considerar como elementos de análisis desvinculados la declaración que hizo la Presidenta Claudia Sheinbaum en el sentido de que el Gobernador Rubén Rocha puede regresar al cargo en el cual pidió licencia para ausentarse a partir del 1 de mayo, y la decisión de la justicia estadunidense para que el ex Secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, abandonara la prisión de Brooklyn y no se conozca la siguiente fase del arresto. Al tratarse de carpetas del mismo dossier judicial dan la impresión de que las investigaciones por presunta narcopolítica no son tan sólidas como se dijo.

Al principio se creyó que, al echar a andar la carreta de la judicialización el País vecino del norte, empezarían a acomodarse las correspondientes imputaciones que se traducirían en la imposibilidad de que Rocha y el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, retornaran a los cargos de elección popular, pero a 100 días de que se apartaron de éstos, cumplidos el 10 de agosto, el caso Sinaloa da otro viraje con la audiencia contra Mérida Sánchez que la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York pospuso de manera indefinida, la atenuación carcelaria concedida al General en retiro, y la no presentación de las pruebas contra los demás presuntos inocentes.

Podría ser que haya perdido efecto el manotazo simiesco en Sinaloa con el cual el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiso ganar popularidad frente a las elecciones intermedias de noviembre próximo, o que las evidencias de que dispone la Fiscalía de las barras y estrellas resulten insuficientes para que los jueces lleven a buen término sus diligencias. Será el sereno, pero el tema luce apagado y las baterías trumpistas se enfocan ahora contra otros objetivos, como es la embestida desde Washington contra Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex Mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Claudia Sheinbaum no hubiera salido a declarar que el retomar o no la Gubernatura de Sinaloa es una decisión personal de Rubén Rocha Moya, lo cual hace suponer que en efecto Estados Unidos no haya entregado pruebas inculpatorias y la Fiscalía General de la República tampoco encontró motivaciones para judicializar. Además, la misma táctica que la Casa Blanca utilizó contra el político de Batequitas es enderezada contra otros integrantes de la Cuarta Transformación, inclusive López Obrador.

También hay que poner en tela de juicio la posibilidad de que el General en retiro Mérida Sánchez acepte fungir como el gran delator ante autoridades estadounidenses que optan por peces más gordos que sean el tan anhelado trofeo de pesca que le alce los bonos políticos a Trump. Los militares mexicanos poseen altos códigos de honor y lealtad a prueba de especulaciones que plantean que el ex Secretario de Seguridad de Sinaloa fue beneficiado con dejar la prisión por aceptar ser testigo protegido.

Independientemente de que quienes deconstruyen el caso de Trump contra Sinaloa cuidan que no se les derrumben las hipótesis que armaron desde las rugientes vísceras y no con la cabeza fría, la secuencia de acontecimientos de las semanas recientes confirma que los conceptos, escándalos y satanizaciones inducidas sobre pedido chocan con la realidad real que recobra terrenos en la capacidad reflexiva y reconstructiva de la opinión pública. La verdad nunca estuvo muerta; andaba en busca del momento adecuado para echar su luz en el sombrío panorama alevosamente prefabricado para el solar de los once ríos.

Entonces, lo que dijo Sheinbaum el 11 de agosto al dejar en manos de Rocha la decisión de ocupar de nuevo el despacho principal del tercer piso de Palacio de Gobierno, y la atenuación de la prisión a Mérida Sánchez, convocan a dedicarle mayor empeño analítico a lo verosímil en vez de ajustar la deliberación a lo que dictan los intereses particulares o grupales. Permitir que las autenticidades tomen el lugar que les corresponde cuando se trata de transmitirles razonamientos a las audiencias.

Sin conocerse a ciencia cierta a dónde fue trasladado el ex Secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, caben todas las elucubraciones que los sucesos permiten: se acogió a la figura de testigo protegido y está bajo resguardo domiciliario; comienzan a caer las pruebas con las que Estados Unidos armó el expediente de la narcopolítica en Sinaloa, o las circunstancias facilitan condiciones para que Rocha decida si reanuda o no el sexenio que culmina en 440 días.

Cada quién que se la juegue con la teoría que quiera y sepa reconocer los reclamos que llegado el momento la historia formule.

Quién aceptaría la sentencia,

En la cual el veredicto social,

Anule el precepto judicial,

De la presunción de inocencia.

Nada mal nos cae algo del humor norteño como sesteo en los días en que hasta hemos olvidado sonreír. Ya están por llegar los primeros actores Jesús Ochoa y Sergio Galindo con la obra “Fruncidos, una selfie teatral”, que se presentará el 24 de agosto en el teatro Ingenio de Los Mochis; el 25 en el Pablo de Villavicencio en Culiacán, y el 26 en el Ángela Peralta de Mazatlán. Las funciones inician a las 19:00 horas y cualquier similitud con los sinaloenses que nos aferramos a la amistad cuando estamos ante la prueba de la violenta adversidad actual no será mera coincidencia sino la resignificación de un pueblo, el de la tambora, el chilorio y el béisbol, que mantiene a salvo la fraternidad así llueva, truene o relampaguee.