Sinaloa: alerta máxima por violencia
Vuelven Trevilla y Harfuch, sin la paz
A la estancia secuenciada en Sinaloa de los secretarios de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, y de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se les debe conceder el beneficio de la duda respecto a la implementación, ya, de la gran operación militar y policial para forzar la tan esperada pacificación después de 780 días de la narcoguerra que se cumplen hoy. En todo caso, si el regreso de los altos mandos federales es parte del peregrinar de trámite que acostumbran hacer, será otra evidencia de prolongación de la violencia con el decreto adjunto de sálvense quien pueda.
La víspera anunció el escalamiento de la confrontación de células del narcotráfico a métodos que retan a las instituciones públicas responsables de hacer predominar la Ley. El martes estaba por llegar a Mazatlán el General Trevilla cuando la colocación de restos cadavéricos humanos en la sede del Ayuntamiento de Mazatlán operó como notificación de que la reyerta por el control del Cártel de Sinaloa está dispuesta a ir más allá, a apuntar a lo más alto.
Claro que es mejor que los integrantes del Gabinete de Seguridad federal vengan, juntos o separados, a tomar nota de la circunstancia inhumana que supera con mucho el manejo de estadísticas y el ofrecimiento de paz, porque los sinaloenses agotan la capacidad de resistencia y la confianza en que las autoridades cristalicen la tranquilidad y certidumbres una y otra vez aplazadas. Nadie les pide a Trevilla Trejo y García Harfuch que no regresen; a lo que se les apremia es que vuelvan con la estrategia que clausure los más de 25 meses de horror ininterrumpido.
Aunque la realidad tampoco le aporta a la expectativa de paz, pues el mismo día del acto de amedrentamiento al Gobierno de Mazatlán se registraron en Sinaloa 12 de los 49 homicidios dolosos perpetrados en México, que significan una cuarta parte de los asesinatos reportados a nivel nacional, el hecho de que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ordene a los titulares de la Sedena y SSyPC que acudan a la entidad más violenta trae implícita la noción de alta emergencia y de acciones anticrimen de mayor envergadura.
Pero también ocurrió, en contraparte, según informó García Harfuch en sus redes y retomó Sheinbaum en la mañanera de ayer, el operativo en el cual fue abatido Jesús González Peñuelas, presunto operador del llamado Cártel de Guasave y por quien el Gobierno de Estados Unidos ofreció la recompensa de 5 millones de dólares por información para arrestarlo.
La Mandataria nacional respaldó con ello la teoría que ha sostenido desde que entró en crisis la seguridad pública en Sinaloa cuya atención, insistió, “no se limita a los operativos policiales, sino que incluye coordinación entre los tres niveles de gobierno, trabajo conjunto con las fiscalías y colaboración institucional”.
La cuestión central reside en ofrecer sin más postergaciones la respuesta a sinaloenses que debido a la violencia de alto impacto se ven impedidos a retomar la vida normal en los hogares, escuelas, espacios comunes, actividades económicas y en general todos los quehaceres legítimos de cualquier sociedad. Ponerle fin a la coexistencia atestiguando el sacrificio de vidas humanas, coterráneos que son arrancados a la fuerza del núcleo familiar, negocios que bajan sus cortinas por miedo y causan el daño colateral del desempleo, afectaciones al patrimonio construido con sacrificios, y desplazamientos donde los cañones de las armas obligan a abandonar los terruños y bienes en comunidades controladas por el hampa.
Esto es lo queremos que termine en Sinaloa, secretarios Trevilla Trejo, García Harfuch y demás funcionarios que integran el Gabinete de Seguridad federal que acudan en los próximos días. Dejar de corroborar la contradicción de la seguridad pública en la cual la delincuencia logra cometer sus fechorías rompiendo cercos militares y policiales, así como ocurrió ayer cuando un comando de civiles armados privó de la libertad a cuatro jóvenes en el sector Villas del Real de Culiacán, liberándolos horas después.
Bienvenidos mientras persista la fe colectiva en que la seguridad que ustedes ofrecen no es entelequia sino objetivo alcanzable.
A estos funcionarios vinientes,
Les tendemos la alfombra roja.
Color de sangre de inocentes,
Que a Sinaloa acongoja.
En la circunstancia de seguridad pública comprometida que vive Mazatlán, a la Alcaldesa Estrella Palacios y las secretarias de Turismo en lo estatal, Mireya Sosa, y Josefina Rodríguez en lo federal, les vendría como anillo al dedo tomar la recomendación que hizo el líder reconocido internacionalmente en la industria sin chimeneas, Rodrigo Esponda, en el marco del foro sobre esta actividad económica que realizó la Coparmex Mazatlán el 2 de octubre. Al plantear que en un destino turístico es básico tener un plan de crisis porque “las situaciones de emergencia son inherentes a la actividad turística, a destinos turísticos” aconsejó que “no puedes pensar que tienes una gestión de destino y que no vas tener una situación de emergencia donde no puedes ni sobrerreaccionar ni quedarte corto”. La única forma de contar con el protocolo perfectamente bien estructurado, orientado, es con pasos y alineación de mensajes de comunicación sobre quién debe decir qué cosa y basado en qué elementos.