Sinaloenses en el contexto científico nacional
Uno de los indicadores del desarrollo de una población es, sin duda, su capacidad científica actual y proyectada. El número de investigadores dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, nos ofrece una medida del potencial científico de cada estado.
En esta entrega comparamos a los investigadores del SNII de Sinaloa con los del resto del País, para conocer dónde nos encontramos en 2026 y qué desafíos enfrentamos
Para ello utilizamos información del padrón nacional del SNII de 2026, que contiene 48 mil registros, de los cuales 45 mil 324 corresponden a investigadores adscritos a alguna entidad federativa. Estos datos se compararon con las proyecciones de población del Consejo Nacional de Población, calculando el número de estos investigadores por cada 100 mil habitantes.
Los resultados muestran que Sinaloa cuenta con mil 134 investigadores, equivalentes a 35.35 por cada 100 mil habitantes, ligeramente por encima del promedio nacional de 33.72. Esto nos coloca en la posición 12 entre las 32 entidades federativas.
Si bien superamos el promedio nacional en aproximadamente 5 por ciento, que equivale a 52 investigadores más que la media nacional, esta diferencia es modesta. Sin embargo, al excluir a la Ciudad de México, que concentra una proporción considerable de la comunidad científica nacional, nuestra tasa supera en 31 por ciento al promedio del resto del país.
La comparación también muestra diferencias importantes entre entidades. Mientras la Ciudad de México alcanza 125 investigadores por cada 100 mil habitantes, Morelos registra 70 y Sonora cerca de 42. En contraste, Guerrero y Chiapas apenas superan los 12 investigadores.
Pero el número de investigadores no lo explica todo. También debemos conocer cómo se distribuyen según su nivel de reconocimiento y sus áreas de conocimiento.
En Sinaloa, el 38.8 por ciento pertenece al Nivel Candidato y el 48.0 por ciento al Nivel I. En conjunto representan casi el 87.0 por ciento de nuestra comunidad científica, una proporción superior al promedio nacional (77.4 por ciento).
Esta concentración puede interpretarse de dos maneras. Por un lado, muestra una comunidad con potencial de crecimiento y consolidación. Por otro, plantea la posibilidad de que una proporción considerable de investigadores encuentre dificultades para avanzar hacia los niveles superiores. Con los datos disponibles no podemos distinguir entre ambas explicaciones, pero sí identificar un aspecto que merece nuestra atención.
En cuanto a las áreas de conocimiento, encontramos una concentración particularmente importante en Ciencias Sociales, con 28.3 por ciento, y Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Forestales y de Ecosistemas, con 22.8 por ciento. Ambas reúnen poco más de la mitad de nuestros investigadores.
Esta distribución probablemente refleja fortalezas regionales, especialmente en actividades relacionadas con nuestra vocación agrícola. Sin embargo, también encontramos una menor representación relativa en otras disciplinas, como Medicina y Ciencias de la Salud (5.8 por ciento) además de Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra (7.5 por ciento).
Estos resultados invitan a reflexionar sobre el financiamiento de la ciencia en Sinaloa. De acuerdo con los presupuestos de egresos del Estado de Sinaloa para 2025 y 2026, el monto aprobado para la Coordinación General para el Fomento a la Investigación Científica e Innovación del Estado de Sinaloa (Confíe) pasó de 122.2 a 134.5 millones de pesos, un incremento nominal de 10 por ciento que, sin embargo, no modifica su peso en el gasto estatal, que se mantiene en cerca de 0.17 por ciento.
Los programas y convocatorias de Confíe han contribuido al fortalecimiento de la investigación regional, pero consolidar a una comunidad científica en crecimiento exige sostener y ampliar estos recursos para nuevos proyectos, infraestructura científica y apoyo a los investigadores. Financiar la ciencia no es un gasto, sino una inversión en el desarrollo de Sinaloa.
Por ello, invitamos a la Gobernadora interina Graciela Domínguez Nava a que el respaldo a la ciencia de los últimos años se traduzca en recursos crecientes para Confíe, de modo que la comunidad científica de Sinaloa pueda consolidarse. La ciencia es una de las palancas más sólidas de impulso para la región.
Finalmente, conviene reconocer el potencial de los científicos sinaloenses. Superamos ligeramente el promedio nacional, contamos con una comunidad científica considerable y tenemos áreas de especialización importantes. Esto no es poco. El desafío ya no consiste solamente en aumentar el número de investigadores, sino en generar las condiciones para que puedan consolidarse, avanzar en el SNII y contribuir al desarrollo de Sinaloa. Tenemos talento científico, ahora necesitamos ofrecerle mejores oportunidades para desarrollarse.