Síntomas de fracaso del Gobierno

Rafael Morgan
31 enero 2026

Si se trata de evaluar a un gobierno, se sopesan desde luego sus actos, políticas y resultados, mismos que se comparan con sus planteamientos de campaña y con los de otros gobiernos anteriores, así como con los de otros países y aunque se diga que “toda comparación es odiosa”, porque no siempre se toman en cuenta las diferencias en el tiempo y las circunstancias propias del lugar; sin embargo, siempre es conveniente hacerlo, pues se requiere reconocer o rechazar los resultados para buscar corregirlos o, si son positivos, repetirlos en los siguientes gobiernos.

En cualquier caso, hay principios, valores o actos de buen gobierno que la sociedad espera para su convivencia y buen vivir, algunos de los cuales se comentarán aquí, aunque parezcan de sobra conocidos:

1. Se espera que un buen gobierno sostenga y respete el Estado de Derecho, es decir, un orden jurídico con una estructura legal, con una Ley Suprema o Constitución emanada de la propia sociedad. Nuestra Carta Magna por cierto, a lo largo de su historia ha sufrido repetidas reformas, muchas más que la de, por ejemplo, Estados Unidos, cuyo contenido es de enunciados fundamentales enmarcados en una filosofía del Derecho en el que se reconocen la supremacía del pueblo y del ciudadano; en cambio, la de México, que inició igualmente con principios fundamentales, ha estado cayendo con esas reformas en un contenido casuístico, el cual, por su naturaleza, es más factible modificar ante circunstancias y eventualidades.

Según nota de El Universal del 17 de diciembre de 2025, los regímenes de Morena han modificado ya el 70 por ciento de la Constitución, pues de 2019 a 2025 han reformado 106 artículos y dos transitorios; el ex Presidente López Obrador logró 41 reformas a 96 artículos y la Presidenta Sheinbaum 22 reformas a 53 artículos, algunas de ellas dos o tres veces el mismo artículo. Esto ha provocado que también se tengan que modificar múltiples leyes secundarias, lo que no siempre se ha hecho con plena congruencia, desordenando así la estructura jurídica, por lo tanto, se pierde el orden jurídico, elemento fundamental de la convivencia social.

2. Un segundo factor, que también emerge del desorden jurídico, es el de la falta de reconocimiento y respeto a los Derechos Humanos, como cuando se observa y se sufre el desconocimiento del Derecho a la Vida, por un gobierno que no sólo ha sido incapaz de detener los asesinatos de la delincuencia organizada, sino que muchas veces las propias autoridades han sido también actores, cómplices u omisas ante los homicidios; lo mismo se puede decir de las desapariciones, de los cuerpos sin identificar en las semefos o por la falta de atención y la escasez de medicamentos en las instituciones de salud.

No se respeta el Derecho a la Justicia, pues de esos asesinatos pocos son investigados y quedan impunes por siempre. Y qué decir del Derecho a la Verdad, cuando todo mundo miente en los juicios, en los informes del Gobierno, en la nula transparencia, en la corrupción gubernamental y empresarial, que igualmente quedan impunes sin remedio. Lo mismo se podría decir del Derecho a la Libertad, con tantos ataques a los medios de comunicación, a los periodistas, a los ciudadanos de Oposición, a la falta de una legislación electoral consensuada y aceptada por la sociedad; en fin, los Derechos Humanos no son un tema gubernamental, al desaparecer los organismos ciudadanos de vigilancia y control de los actos de gobierno.

3. En cuanto al Principio del Bien Común, que para este régimen es sólo repartir dinero, lo cual está bien, pero ese reparto es por naturaleza limitado en el tiempo y en la cantidad, aunque, lo que se requiere es crear empleos dignos, suficientes y con buenos salarios, empleos que se puedan obtener con una estructura empresarial, la cual no sólo crea empleos, sino que produce los bienes y servicios necesarios para la sobrevivencia personal y social.

El Bien Común es también una buena y efectiva educación, necesaria no sólo para la sobrevivencia, sino para el desarrollo integral de los ciudadanos. Bien Común es también un ambiente social en el campo y en la ciudad, con seguridad y confianza entre los ciudadanos y con las autoridades; igualmente se puede identificar el Bien Común con una vida de salud, con buenos médicos y enfermeras, buenas clínicas y hospitales; en fin, Bien Común es también un medio ambiente sano, sin contaminación, con agua limpia y suficiente, con hogares y familias sanas...

Compárense estos planteamientos con la realidad que se vive, para evaluar a los actuales gobiernos.