Todo está consumado

Rodolfo Díaz Fonseca
09 marzo 2026

El evangelista Juan transmitió una de las últimas expresiones de Jesús, cuando estaba suspendido en el trono de la cruz: “Todo está consumado” (19,30). Con estas breves y concisas palabras, Jesús manifestó que había cumplido a la perfección su misión salvífica y redentora. Su tarea había terminado y entregaba buenas cuentas a su Padre celestial.

Jesús está flagelado y dolorido, pero no abatido ni consumido. Ha consumado hasta el extremo la misión encomendada por su Padre celestial. Desde el trono del dolor irradia a raudales el potente y universal mensaje de amor. No es el angustiado grito de un condenado, sino la confiada y generosa entrega de quien cumplió satisfactoriamente la tarea encomendada. En síntesis, no es fatal y estrepitosa derrota, sino triunfal y apoteósica victoria.

De igual forma, tía Emma, después de entregar el eslabón más débil y que requería más cuidado de ti, comprendiste que habías cumplido la misión encomendada. Sentíamos que prolongaste demasiado tu agonía, pero estabas ultimando el digno escenario del deber cumplido. Tu cuerpo lucía consumido, pero tu indomable espíritu cincelaba la victoria del compromiso consumado. Como eficaz y abnegada madre elegiste el momento en que tu familia estaba más unida y fortalecida para soportar tu partida.

¿Qué mejor día podías elegir para emprender el camino? Domingo, que es el Día del Señor, con el evangelio de la samaritana, y 8 de marzo, para conmemorar la generosa entrega del Día Internacional de la Mujer.

Con tu sacrificada vida demostraste que la muerte no tiene la última palabra, y que la medida del amor es amar sin medida, Misión cumplida, querida tía Emma, con gran satisfacción puedes exclamar que fuiste sierva fiel y cumpliste con creces la tarea confiada. Hoy, ya, “todo está consumado”.

¿Cumplo fiel y responsablemente la misión encomendada?