Trump...

Guillermo Osuna Hi
11 enero 2026

Cuando tienes un vecino, que por naturaleza o por cosa de posesiones, su conducta con los suyos y con sus lindantes es de nefasta prepotencia; hay que estar siempre alerta para no caer en su juego y no engancharse en su enfermizo comportamiento, sin que esto implique ceder a sus caprichos.

El Presidente Trump es uno de esos vecinos incómodos, al que no le basta el mandato constitucional que ejerce como gobernante de su poderoso país y que como tal está convencido de que le asiste el derecho de invadir otras naciones, especialmente las latinoamericanas, como lo acabamos de ver con Venezuela, a la cual le anteceden otras, como las ejercidas en Panamá, Cuba, Nicaragua, República Dominicana y en nuestro país, en tres ocasiones, en el que siguen ejerciendo poder, no tanto armado, sino como proveedor mayoritario, suministrador financiero y a la vez, principal comprador de lo que producimos para el mercado exterior.

Una invasión, o si quieren ustedes, intromisión de parte de Trump en nuestro país, no está muy lejos de la realidad, ateniéndonos a las reiteradas advertencias del Presidente gringo, que si bien es cierto, tiene cierta cautela para hacerlo, dadas las circunstancias económicas que nos ligan, también ha demostrado que es un tipo impulsivo al que no le preocupa romper reglas de cualquier índole. Y tal posibilidad obedecería no tanto para ir directamente por los órganos de gobierno, sino para extraer a algún o a algunos cabecillas del narco o actores políticos ligados a ellos. De esto, no me queda la menor duda de que lo puedan hacer en el momento menos esperado y, prácticamente, sin que se den cuenta los encargados de la seguridad nacional.

Dicen que el valiente vive hasta que el cobarde quiere, pero en el caso de Trump, tal regla no aplica, ya que el valentón tiene todas las canicas en las manos para asegurar nuestro sometimiento a sus caprichos.

No cabe duda de que el ejercicio de poder que de manera abusiva está llevando a cabo el Presidente estadounidense, para gusto de sus seguidores, también convencidos de que su nación es la rectora de la marcha del mundo, ha venido a cambiar las reglas de las relaciones que mantienen con otros países, sobre todo, porque prevalece el uso de los recursos bélicos sobre la razón para imponer lo que les conviene, actitud que coloca la tesitura de un conflicto armado multinacional, si alguno de sus iguales, China o Rusia, le responden con la misma moneda cuando se sientan lesionados por una acción que perjudique a algunas naciones con la que tengan relaciones.

Trump hace suyas las palabras que hace varios años el ex presidente de México, Carlos Salinas, dijo cuando ante los reclamos de sus opositores políticos: ”Ni los veo ni los oigo”. Esa es su actitud y no escucha a nadie y no le importa romper el marco constitucional de su país y mucho menos los acuerdos internacionales que procuran el respeto mutuo entre naciones ¡Buen día! Y dijera el clásico: Que Dios nos agarre confesados.