Un relevo caliente en el STASAC
Elección intimidante de inicio a fin
Cuando todo indicaba que estaba cerrado el accidentado proceso de elección de dirigente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, y el posible vínculo que se le atribuye con el atentado que mantiene en delicado estado de salud al Diputado Sergio Torres Félix, ayer el ataque contra el domicilio del recién designado líder de esta organización gremial, Olmes Homar Salas Gastélum, vino a complicar la indagatoria que está a punto de resolver la Fiscalía General del Estado.
Quiérase o no, este hecho adquirió eco en los ámbitos estatal y nacional al agregarle más hilos a la madeja aún no desenredada que es el dossier Sergio Torres, con una hebra apuntando hacia el sindicato municipal. Además, a contracorriente de lo oficial en la conversación pública el sentido común avanza más rápido en desentrañar realidades que la criminalística tarda en dilucidar.
Es que la Fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo apenas revelaba avances sobre las pesquisas en el caso Torres, con la delimitación de tres líneas de Investigación y una de las cuales conduce hacia el STASAC, cuando sucede la ráfaga lanzada contra la casa de Salas Gastélum que le sube el grado de complejidad a la correspondiente carpeta de investigación con el eventual viraje hacia la narcopolítica.
Y por si fuera poco, la Diputada Elizabeth Motoya Ojeda rebate en un noticiero nacional la hipótesis que lanzó el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, quien dos días después de que las balas alcanzaron a los legisladores adjudicó la agresión a una de las células del narcotráfico enfrentadas al interior del Cártel de Sinaloa. “No me hace sentido”, afirmó para luego afirmar que no tiene problemas con nadie.
Se trata de demasiada violencia en torno a la deliberación para nombrar al secretario general de un sindicato no tan poderoso como para incidir en asuntos en que tuvieran que ver intereses de la delincuencia y la política, o la mezcla de ambas, aunque lo preocupante sería que complique más la determinación sobre el móvil de la agresión por parte del grupo armado que la mañana el 28 de enero hirió al ex Alcalde de Culiacán y su acompañante.
Es decir, para ser cuestión de simples diferencias derivadas de una elección sindical esto ya rebasó el marco de las inconformidades que pueden ser resueltas por la vía pacífica, llevando el diferendo a terrenos peligrosos. Está a la vista la necesidad impostergable de profundizar en las entrañas de los comicios que estuvieron comprometidos desde el momento en que se retiraron de la contienda Julio Duarte que aspiraba a la reelección para un tercer período, y Manuel Espinoza.
El día de la elección también rondó el fantasma de la intimidación, preludio de la mayor tirantez que vendría. La leyenda de “no votar”, pintada en las paredes del lugar en que se efectuó la votación notificaban que las discordias seguían vivas no obstante que el veredicto resultó como se anticipaba con dos rivales fuera de la pelea: con ventaja de 436 votos Olmes Homar Salas se alzó con la victoria sobre la contrincante Zayda Flores, a la cual Sergio Torres apoyaba abiertamente.
Al resultar la Planilla Roja como ganadora nadie creyó que las cosas continuarían al rojo vivo en el STASAC. Con el ataque a la casa de Salas Gastélum recobró fuerza la hipótesis que un día después del atentado soltó el ex Gobernador Francisco Labastida Ochoa en el sentido de que el atasque al dirigente estatal del partido Movimiento Ciudadano posiblemente derivó del conflicto por la elección sindical.
Y así en cualquier otra circunstancia los disparos contra el domicilio del sector Brisas del Humaya serían integrados a la cuasi normalidad culiacanense donde sujetos armados balacean casas todos los días y no pasa nada, excepto lo que ese tipo de hechos le agregan al miedo prevaleciente durante cerca de año y medio, sin embargo, se ve venir el sobrecalentamiento de lo que pudo ser un normal ejercicio de votación de la burocracia municipal.
Ahora la Fiscal Sánchez Kondo tiene dos casos. En uno deberá robustecer los avances que tiene en lo que respecta a las balas disparadas contra los asambleístas Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda y en el otro hallar la punta de la madeja violenta que alcanza al nuevo líder del STASAC y desenmarañar la conjetura de la conexión entre los dos hechos de violencia.
Pasó que a la Planilla Roja,
Se le hizo bolas el engrudo,
Y la elección, oh paradoja,
La convirtió en un juego rudo.
A ningún partido político ni a operadores de éstos se le debe servir en bandeja de plata la lucha insigne de las organizaciones de madres que buscan a sus hijos desaparecidos y que se han ganado un lugar honorable en la defensa de los derechos humanos, sitial de dignidad que la comunidad nacional e internacional les reconoce. Las rastreadoras sinaloenses son heroínas en tiempos donde las atrocidades inmovilizan a la sociedad pero a ellas las activa la esperanza de encontrar a aquellos que la violencia les arrebató de sus hogares. Que nadie quiera ni pueda sacar provecho del dolor y decoro ajenos.