Una noche silenciosa
De acuerdo con un informe de la Asociación Médico sin Fronteras, en estos últimos días las temperaturas en Ucrania han bajado hasta alcanzar los -20 grados Celsius, mientras que las fuerzas rusas continúan bombardeando infraestructuras energéticas, lo que conlleva a que millones de personas no tengan suministro de electricidad, calefacción y agua caliente.
El invierno sinaloense es benigno, si se puede hablar de invierno con el clima caluroso que hemos tenido, pero imaginemos el cuadro tan rigorista que viven esas personas, sobre todo quienes son adultos mayores, enfermos crónicos, otros con patologías severas (muchos de los cuales ya padecen hipotermia), o gente de muy escasos recursos para sobrevivir.
El médico Ivan Afanasiev indicó que gozan de energía eléctrica por muy escaso tiempo cada día: “Hoy hemos estado en un pueblo que ha tenido electricidad durante una hora y media en todo el día”.
Declaración muy semejante fue la que proporcionó el anestesista Roman Horenko: “Debido a los cortes de electricidad y calefacción, la gente no puede calentarse en sus propias casas. Atendimos a una anciana que llevaba varios días tumbada en su hogar, sin poder moverse tras sufrir un derrame cerebral, y finalmente una ambulancia las llevó al hospital de Dnipro, donde la tratamos por deshidratación e hipotermia”.
Anhelina Shchors, encargada de comunicación de Médicos Sin Fronteras, expresó: “Los últimos días de vida en Kiev han sido más una supervivencia que una vida. La sensación de frío constante nos persigue, con temperaturas que bajan hasta los -20 grados Celsius en el exterior y sin posibilidad de calentarnos en casa. Parece que la primavera nunca llegará”.
Durante las noches, los ataques son frecuentes y persistentes, al grado que en lugar de desear una buena noche, muchos ucranianos desean “una noche silenciosa”, sin bombardeos.
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