Una reforma electoral regresiva

Rubén Aguilar
03 marzo 2026

En diversas fechas, la Presidenta Claudia Sheinbaum comprometió el envío de su propuesta de reforma electoral, pero no lo hizo, y la semana pasada dio como nueva fecha, este lunes 2 de marzo, para hacerla llegar a la Cámara de Diputados, vamos a ver si en esta ocasión sí cumple.

La analista política y especialista en temas electorales, la doctora María Amparo Casar ha hecho un análisis de la propuesta, todavía sin que se conozca la ley, a partir de los 10 puntos que en una mañanera la Presidenta presentó como avance del contenido de sus propuestas.

Del artículo de la doctora Casar, “Una reforma acorde con la regresión democrática” (Nexos, 27.02.26), retomo las ideas que aquí presento.

La Presidenta asumió de su antecesor, su mentor y líder, el dar continuidad al “segundo piso de la transformación”, que él inicia, que contemplaba la reforma judicial, que ya ocurrió, y ahora la electoral. En versión de la Presidenta, es una demanda del pueblo.

Según la Presidenta, la iniciativa de ley, que algunos pensamos fue diseñada por el Presidente López Obrador (2018-2024), pretende: reducir los costos de la democracia mexicana; hacer el proceso electoral más participativo, y eliminar que el poder de las cúpulas partidistas asigne las candidaturas plurinominales.

La doctora Casar subraya que “en esta iniciativa, fieles a la conducta de la 4T instaurada desde el 2018, la voluntad de diálogo quedó descartada” y al momento “se mantiene la incertidumbre sobre si los aliados de Morena acompañarán a la presidenta en la votación. Si no lo hacen, a la 4T le habrán metido el tercer strike y quedará ponchada. Si por algún motivo fuera aprobada, seguirán avanzando en su afán regresivo, cuya dirección es volver a la era del partido hegemónico y del control gubernamental de las elecciones”.

Su artículo termina con una reflexión sobre las consecuencias de lo que hasta ahora, sabemos de la reforma antes de ser enviada al Congreso, que se sintetiza en seis puntos:

1) La desconfianza que ha generado una reforma para el acceso al poder planteada unilateralmente desde el poder.

2) Las cúpulas de los partidos se quedan con el poder que siempre han tenido. Su debilitamiento es pura ficción.

3) Se incrementa notoriamente la posibilidad de que el partido dominante se quede con las dos terceras partes del Senado. No es trivial. Si por las preferencias electorales la Cámara de Diputados fuese más plural en el futuro, el partido dominante podrá ejercer su veto de manera permanente durante todo un sexenio por medio del Senado.

4) Dada la disminución de dinero y tiempos de radio y televisión, correrá más “dinero bajo la mesa”. O sea, dinero ilícito ya sea que provenga de recursos públicos, de particulares o del crimen organizado.

5) La opacidad y disminución en la certeza de los procesos electorales.

6) Sorprende la ausencia de propuestas para evitar que el crimen organizado siga poniendo candidatos y organice la coerción del voto. Tampoco se trata el tema del tope de sobrerrepresentación del 8 por ciento que marca la Constitución. Se les olvidó también el tema de las sanciones por violar la legislación electoral. El de la autonomía de los consejeros y las mayores facultades a la presidencia de un órgano que se ideó como órgano colegiado. Finalmente, nada sobre las coaliciones y cómo se contabilizará su voto.