Vendaval
Lo único permanente es que todo cambia, hay que asimilar muy bien las lecciones que nos da la vida, sin menoscabo siempre, con contundencia y objetividad plena. El mundo está lleno de enseñanzas que hay que asimilar utilizando la lógica, esto también vale cuando se trata de encontrar soluciones a la problemática social.
La experiencia personal debe abrevar de la historia para amplificarse, porque ese saber acumulado de las luchas del pueblo es la mejor fuente del conocimiento humano. No es necesario andarse por las ramas, la historia siempre nos da lecciones de heroísmo, de sacrificio de los pueblos y termina poniendo -ya sea como héroes o como villanos- a cada quien en su lugar. La historia también nos ayuda a elegir el camino progresista o el camino conservador, la senda de las libertades democráticas o sumirnos en esos periodos de oscurantismo.
La escuela de la vida nos prepara, si somos precavidos, para prevenir los desenlaces en los más intrincados acontecimientos en que nos vemos envueltos a lo largo de nuestra existencia. Durante toda nuestra existencia, vivimos infinidad de sucesos que hay que asimilar para hacerle frente al presente, prever el futuro y, sobre todo, no caer abatidos por molinos de viento.
La vida es bella y hay que vivirla intensamente, sin contratiempos, siempre buscando el lado positivo de la realidad. En los tiempos actuales, la vida nos exige preocuparnos en mejorar las condiciones de vida de nuestro entorno familiar, participando en la esfera de la política, que es donde confluyen el interés personal y el interés público. En la política, lo privado, lo personal adquiere una dimensión social.
Y, aunque las elecciones no son todo en política, es importante participar activamente en el proceso electoral que viene, para que ese acontecimiento se convierta en un festín de democracia, en la muestra fehaciente de la voluntad y el poder del pueblo. Siempre, desde que tenemos uso de razón, hemos pugnado porque los procesos políticos se desarrollen dentro de los cauces democráticos.
La vida nos ofrece a los ciudadanos la oportunidad, en el próximo proceso electoral de 2027, de elegir con nuestro voto a los representantes más idóneos en todos los puestos de elección. Esa debe ser la premisa para que todo salga bien en la elección popular, que lleguen los mejores ciudadanos, los más preparados y comprometidos con la solución de la problemática social. Esas son, a grandes rasgos, las características que deben tener los representantes que salgan electos en la elección que viene, para que desarrollen su función de la mejor manera en favor del pueblo.
Tenemos que ser muy precavidos al momento de depositar nuestro sufragio en la urna, saber muy bien por quién votamos, nada de improvisaciones. Y, sobre todo, no dar el voto a cualquier pelafustán, que a la mejor lo conocen en su casa, pero que para los ciudadanos es un reverendo desconocido.
Por esos pelafustanes, logreros y arribistas jamás emitir un voto en la urna. Al momento de depositar nuestro sufragio, debemos conocer muy bien a la persona, el partido político al que pertenece y, desde luego, su vida limpia de corrupción y su cercanía con el pueblo. Esta última es una regla básica, infalible, que los ciudadanos no pueden omitir a la hora del voto. Esto es fundamental.
No desperdiciemos nuestro voto otorgándoselo a un desconocido, ni a un corrupto. Eso nunca debe hacerse por parte de un buen ciudadano que ame a su país. Es sumamente importante conocer a la persona por la que se vota, el voto ciudadano es sagrado y un arma cívica de primerísima importancia que debemos utilizar para consolidar el progreso con bienestar en nuestro estado.
Se ha vuelto de vital importancia la lección de un buen candidato en el futuro proceso electivo. La historia nos dirá, tarde o temprano, si acertamos o desperdiciamos nuestro sufragio. Si con nuestro voto estamos dando un paso adelante para construir un futuro promisorio en el País, si la agenda social será atendida como se debe. La participación electoral es un momento importante, por eso otorgar nuestro voto a quien garantice seguir en la ruta del cambio es esencial.
Los ciudadanos son sabios y están cada vez más politizados. Estamos ciertos que votarán para bien del futuro de nuestra patria, porque elegirán a las personas idóneas, pensando en favor del pueblo y el País todo.