Vigilancia democrática
“Esta elección es de gran trascendencia por dos principales razones: primero, nuestro País se debate hoy entre el México del pasado y el México del futuro.
“¿Cuál vamos a escoger los mexicanos? Esta es la pregunta que habrá de contestar la próxima elección.
“La segunda razón de trascendencia es que, aceptando que la principal condición de la libertad es la limitación del poder, en nuestro País se hace necesario y urgente que el Poder Legislativo asuma su papel preponderante como vigilante y contrapeso del Poder Ejecutivo.
“De tal forma que esta próxima elección los mexicanos elegiremos entre dos opciones: poner límites al poder o elegir cómplices del poder, este es el dilema.
“Con estas premisas en mente, invito a los mexicanos a que juntos, con el Poder legislativo combatamos la pérdida del tiempo en el ejercicio del poder, ya que México tiene prisa por el bono demográfico, y no hay tiempo que perder, so pena de hipotecar el futuro de las nuevas generaciones. Invito a que combatamos también la mediocridad y la frivolidad ya que México no saldrá adelante con desesperanza y apatía, porque sólo lo hará con esfuerzo, responsabilidad y actuando comprometidamente con el futuro de País.
“Finalmente, es urgente que en México se emprenda una verdadera cruzada contra la corrupción, porque este flagelo es como un cáncer que contamina todo el tejido social.
“Hoy el enemigo no es extranjero, es nacional; y ha optado éste por el abuso del poder como práctica diaria en el ejercicio de la política. El otro enemigo también es nacional, y es el mexicano apático que ha permitido que le pisoteen sus derechos aceptándolo como una fatalidad”.
Las anteriores palabras no serían tan relevantes si no fuera porque este fue el discurso que pronuncié en diciembre de 2014 ante el INE cuando solicité mi registro como aspirante a candidato independiente a Diputado federal para la elección de 2015.
Lo triste es que este mensaje sigue vigente y aplica exactamente igual para la elección de 2027 lo que significa que, después de más de 10 años, México no mejora en su democracia ni en el fortalecimiento de sus contrapesos institucionales, sino que, contrariamente, éstos se han venido debilitando.
En toda sociedad democrática existen cuatro órganos encargados de vigilar al poder, estos son los poderes legislativos, los medios de comunicación, la sociedad organizada en ONG’s, y el Poder Judicial que vigila y garantiza la constitucionalidad y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
En México tenemos que empezar por lograr que la Cámara de Diputados sea la principal vigilante del Poder Ejecutivo, la principal encargada de “la otra fiscalización”, es decir, la fiscalización de la sociedad al Gobierno y no como ha sucedido de manera histórica, que las mayorías parlamentarias han sido los principales cómplices del abuso del Poder Ejecutivo.
Los otros vigilantes deben ser la sociedad civil organizada, también llamadas ONG’s, por esto es que desde López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum se han empeñado en golpearlas a través de la no deducibilidad, ya que saben que con esta medida represiva les quitan donantes y las debilitan. Esto es antidemocrático y perverso por parte de Morena.