Vitaminas y minerales

Daniel Tapia Sánchez
24 agosto 2026

Un plato puede estar lleno y, aun así, no tener todo lo que el cuerpo necesita. A veces pensamos que una persona está bien alimentada porque come todos los días, pero la cantidad no siempre nos dice mucho sobre la calidad de lo que come.

Además de energía y proteína, el cuerpo necesita vitaminas y minerales para funcionar correctamente. Los requiere en cantidades pequeñas, pero eso no significa que sean poco importantes. Participan todos los días en procesos que normalmente no vemos ni sentimos.

Las vitaminas ayudan al cuerpo a realizar muchas de sus funciones. Algunas participan en el funcionamiento de las defensas, otras ayudan a aprovechar la energía de los alimentos y algunas más son necesarias para conservar en buen estado la piel, la vista y otras partes del cuerpo.

Los minerales también cumplen funciones importantes.

El calcio, por ejemplo, ayuda a mantener los huesos y los dientes; el hierro participa en el transporte de oxígeno en la sangre, y el potasio ayuda al funcionamiento de los músculos y los nervios.

Esto no quiere decir que exista un alimento que resuelva por sí solo todas las necesidades del cuerpo.

Una naranja aporta ciertos nutrientes, pero no sustituye a los frijoles, los huevos, la leche o la carne. Cada alimento aporta algo distinto y por eso la variedad es tan importante.

Las frutas y verduras son conocidas por su contenido de vitaminas y minerales, pero no son las únicas que los aportan. También se encuentran en los frijoles, las lentejas, los cereales, los huevos, los lácteos, la carne y muchos otros productos que forman parte de nuestra alimentación diaria.

El problema es que no todas las familias tienen acceso a esa variedad.

Una persona puede comer todos los días y, aun así, llevar una alimentación poco variada. Puede consumir alimentos que le quiten el hambre, pero que no le aporten todo lo que su cuerpo necesita.

Esta realidad también forma parte del trabajo de un banco de alimentos. Su labor no consiste solamente en entregar cierta cantidad de comida.

También busca que, con los productos disponibles, las familias puedan preparar alimentos más completos y variados.

El arroz, la pasta, el frijol y los alimentos enlatados son importantes porque pueden almacenarse durante más tiempo y ayudan a preparar muchas comidas.

Sin embargo, una alimentación no puede depender únicamente de estos productos. También son necesarias las frutas, las verduras, los huevos, los lácteos y otros alimentos que aportan diferentes nutrientes.

Para un banco de alimentos, incluir este tipo de productos representa un reto mayor. Muchos necesitan refrigeración, se dañan con mayor rapidez y deben entregarse en poco tiempo.

Además, los alimentos disponibles dependen de las donaciones y de los rescates que se puedan realizar. No siempre es posible elegir qué productos llegarán ni en qué cantidades.

Una fruta golpeada, una verdura con una forma poco común o un producto que está cerca de su fecha de consumo puede perder su valor comercial, pero no necesariamente su valor como alimento.

Si todavía se encuentra en buenas condiciones y puede consumirse de manera segura, conserva los nutrientes que pueden ser aprovechados por una familia.

Por eso, una parte importante del trabajo de los bancos de alimentos consiste en revisar, separar y distribuir estos productos antes de que se desperdicien.

Lo que para una tienda, un campo agrícola o una empresa ya no se puede vender, para una familia puede representar la posibilidad de tener una alimentación más variada.

Por supuesto, no todo puede rescatarse. Si un alimento ya no es seguro, perdió la cadena de frío o presenta señales de descomposición, no debe entregarse.

La intención de aprovechar los alimentos nunca puede estar por encima de la salud de las personas.

Cuando se habla de hambre, casi siempre se piensa en la falta de comida. Sin embargo, también existe el problema de no tener acceso a alimentos variados.

No basta con que haya algo en el plato; también importa qué alimentos lo forman.

Las vitaminas y los minerales ocupan una parte muy pequeña de nuestra alimentación, pero son necesarios todos los días.

En un Banco de Alimentos, cada fruta, verdura, kilo de frijol, litro de leche rescatado puede ayudar a que una familia no solamente coma, sino que tenga una alimentación más completa.