Y las crisis se desvanecen
Ante las constantes e interminables crisis en México, se pensó que sucederían cambios en el gobierno y en sus políticas, pero como que nada ha pasado; el sexenio de López Obrador, que no se inició propiamente con problemas graves, se terminó con un cúmulo de crisis mal atendidas, ignoradas, minimizadas y finalmente olvidadas; lo propio se puede decir del actual régimen de la Presidente Sheinbaum, que inició con esa herencia de crisis, que no encuentra la manera de resolverlas, incluyendo las propias crisis que ha provocado con sus decisiones de gobierno, sin que se observen cambios de fondo para mejores resultados.
Véanse algunas de las múltiples crisis, cuya acumulación de consecuencias está sufriendo el pueblo de México, aunque parece que también quiere olvidar, a pesar de la gravedad de las mismas:
- Primero fue la de la pandemia del Covid, tan mal atendida que ocasionó miles de enfermos y muertes que ya se olvidaron y con cuyo resultado se premió al responsable.
- El desorden en la distribución y surtido de medicamentos, con los fallidos experimentos para reponer el oportuno y adecuado surtido que ya existía.
- El saqueo de los fondos de reserva en los fideicomisos de las comisiones ciudadanas y como consecuencia la falta de recursos para atender el Covid, las inundaciones, las sequías, los incendios forestales, etc.
- El permitir la libre actuación de la delincuencia organizada y la creación de los cárteles de las drogas; con la visita de AMLO a la mamá del Chapo Guzmán, prácticamente se autorizó la actuación del cártel de Sinaloa y otros grupos.
- Las múltiples denuncias no oídas ni atendidas por corrupción y nepotismo de los hijos y parientes de López Obrador, que hasta la fecha ni se investigan ni se castigan.
- El constante incremento de asesinatos dolosos perpetrados por los cárteles, las desapariciones, balaceras y heridos, sobre lo cual ha habido impunidad total y el “olvido” social.
- Los conflictos con el Presidente Trump, tanto por la apertura de las fronteras a los migrantes hacia EU, con la consecuencia de que México se ha convertido en “país seguro” para los migrantes que EU rechaza y además, se ha perdido en buena parte la migración de mexicanos, así como la disminución de las remesas.
- Los conflictos con el Presidente Trump que amenaza al gobierno de México con incursiones militares contra los cárteles y los narcopolíticos, así como las extorsiones con aranceles a los productos nacionales y los bloqueos a las exportaciones que así le convengan. Todo lo anterior con la indiferencia del pueblo de México, con la idea de “el gobierno que se encargue”, sin percatarse de la gravedad de esas amenazas, si se llevan a cabo.
- Las explosiones en ductos e instalaciones de Pemex por “el huachicol” ciudadano de petróleo y gasolinas, con total impunidad; además el “huachicol fiscal” de petróleo por militares de la Marina y los expendios de combustibles, delito por el cual no se ha investigado a profundidad. En ambos casos el robo a Pemex y al fisco ha sido millonario, pero nada pasa, todo se minimiza.
- El caso del General Cienfuegos, detenido por las autoridades norteamericanas, “rescatado” por México para cubrir al Ejército Mexicano de “la vergüenza” de militares de alto nivel como delincuentes “in fraganti”.
- Las horrorosas masacres con promesas de aclarar, como las de estudiantes en Ayotzinapa, cuya investigación se ha “empantanado”, a pesar de las varias comisiones designadas quienes no han encontrado culpables, pues también se quiere ocultar la actuación de algunos políticos; los padres de las víctimas no olvidan, pero la sociedad está “ocupada en otras cosas”.
A esto hay que agregar las masacres de Teuchitlán, Puebla; los 11 muertos y varios heridos en un estadio en Guanajuato, los múltiples asesinatos en Sinaloa y Michoacán, etc., masacres que la sociedad pareciera no ver ni sentir, por lo que no hay suficiente presión al gobierno para que actúe.
- Se minimiza y se “olvida” el desorden de Pemex, cuya producción de crudo ha disminuido a niveles récord, igualmente la refinación en las viejas refinadoras que operan apenas al 50 por ciento de su capacidad y agréguese a esto el alto costo de la enorme deuda en dólares, todo lo cual ha obligado al gobierno a cubrir con recursos fiscales y condonación del IEPES.
Pero en México no pasa nada, el gobierno está tranquilo, la sociedad satisfecha con los apoyos en pensiones a los adultos mayores, a los estudiantes, a las mujeres, y mientras tanto, se siguen aprobando leyes contra el orden social y económico ya existente.