¿Y los changos mecateros?

David Cristóbal Álvarez Bernal
27 octubre 2026

Como siempre ha sido, los políticos de todos los colores se acostumbran a vivir del presupuesto y a los negocios que hacen desde sus puestos, y su ambición y ansia de poder (no todos, me consta) los lleva a buscar otro mecate del cual colgarse antes de que se termine el periodo por el cual fueron elegidos.

Se les conoce como “changos mecateros” y es una práctica de muchos años que, aunque no es estrictamente ilegal, sí puede considerarse inmoral, pero para los políticos de nuestro País, como la moral es un fruto que da moras, ni sudan ni se acongojan para brincar de un mecate a otro.

Todos hemos leído en los medios promesas de políticos que juran y juran que no van a buscar otro hueso porque están comprometidos con el pueblo que los eligió y sienten el deber moral de terminar sus funciones.

Me atrevo a decir que el 99 por ciento de ellos obviamente no cumplen sus promesas y están ansiosos por ver a qué mecate brincan, y mejor si es más importante y les da más poder y oportunidades de enriquecerse.

Los ciudadanos no tenemos por qué quedarnos de brazos cruzados viendo cómo los “changos mecateros” dejan o descuidan sus funciones por andar buscando un nuevo hueso.

Además de castigarlos en las urnas, podemos demandarlos para exigirles que cumplan con su trabajo y usen sólo los fines de semana para andar en busca de otro mecate.

También podemos denunciarlos por faltas administrativas para que los inhabiliten para ejercer otro puesto público hasta por 10 años.

Si los “changos mecateros” le metieran dinero propio a sus campañas en busca de un nuevo puesto y lo hicieran sin descuidar sus funciones, no hay problema.

El problema es que usan recursos públicos para financiar sus campañas y obviamente utilizan tiempo que debería destinarse a cumplir su trabajo.

Y como nadie hace nada, la práctica inmoral se seguirá dando hasta que alguien se atreva a presentar una demanda o una denuncia.

Si el tema se lleva a tribunales y se obtiene una sentencia que castigue a los “changos mecateros”, los obligue a trabajar de lunes a viernes y les prohíba actividades proselitistas utilizando recursos públicos, se daría un gran paso para cambiar las cosas.

Como lo dijo Gustavo Rojo, mi compañero en el Observatorio Ciudadano de Mazatlán en su colaboración para otro diario, habiendo tantos problemas económicos y de seguridad que nos aquejan, los changos mecateros deben ocuparse en solucionarlos ya, en lugar de andar buscando nuevos huesos.