Arturito, un niño de Culiacán, cumple una manda de salud

Ubaldo Robles
12 diciembre 2025

Durante la celebración del Día de la Virgen, un niño vestido de Juan Diego acudió al Templo de La Lomita por segundo año consecutivo

En medio de la celebración del Día de la Virgen de Guadalupe, Arturito, un pequeño originario de Culiacán, acudió a la festividad vestido de Juan Diego para cumplir una promesa religiosa que su madre Patricia, explicó aclarando que el niño fue llevado a la misa debido a una manda relacionada con la salud.

Esta no es la primera vez que la familia cumple con este voto de fe, ya que Patricia aclaró que este es el segundo año consecutivo que asisten a la celebración, la familia llegó temprano, alrededor de las 08:00 horas y planeaba una visita breve para asistir a la misa antes de retirarse.

“Es una manda de salud y vengo a traerlo vestidito”, compartió Patricia.

Patricia subrayó este viernes, mientras estaba en el templo de La Lomita, que la devoción y las mandas personales son las principales razones por las cuales miles de personas, no solo niños, sino también familias enteras, acuden a la iglesia vestidos de forma conmemorativa a la Virgen.

“Las creencias, mandas como la mía y entre varias cosas, pero más que nada las creencias de la mayoría son católicas, entonces son muy apegados a la religión”, señaló.

También habló de las creencias religiosas y que están muy arraigadas en la región, siendo la mayoría de la población católica y muy apegada a la iglesia.

La fe se mantiene firme para Patricia y recalcó que el movimiento de gente percibido este año fue bajo en comparación con la afluencia del año pasado.

Entre los factores que podrían influir en la baja asistencia, Patricia consideró la posibilidad de que la gente llegue después, el factor de la violencia o que los detenga el trabajo, ya que reconoció que el día anterior hubo bastante movimiento.

“Puede ser que estén esperando que sea más tarde a que haya más gente, que también influya el hecho de la violencia, entonces son muchos factores, tal vez que están trabajando o que vinieron ayer muy noche”, explicó.

Aunque habló de una baja afluencia, el cumplimiento de las promesas de salud como la de Arturito, permanece como un testimonio de la fe viva en la ciudad que une familias y se hagan presentes en este tipo de celebración con el fin de hacer obras buenas.