Con sirenas y valentía: mujeres paramédicas al frente de las emergencias en Culiacán

Romario Sánchez
08 marzo 2026

En el marco del Día Internacional de la Mujer, jóvenes paramédicas en Culiacán abren camino en el ámbito del rescate y la atención de emergencias, demostrando que la vocación de salvar vidas no tiene género

Entre el sonido de las sirenas, los llamados urgentes de auxilio y escenas que muchas veces reflejan el lado más duro de la realidad, las mujeres paramédicas han convertido su valentía en vocación.

Con preparación, empatía y firmeza, acuden a cada emergencia para salvar vidas y acompañar a quienes atraviesan sus momentos más difíciles, demostrando que el compromiso y la fortaleza también llevan rostro de mujer.

Ese es el caso de Amira y Fernanda, integrantes de GERUM Ambulancias, Rescate y Salvamento A.C., quienes representan a una nueva generación de mujeres que han decidido abrirse paso en el ámbito de la atención prehospitalaria en Culiacán, una labor que durante años estuvo dominada principalmente por hombres.

Amira tiene 22 años y es egresada de la licenciatura en Criminología y Ciencias Periciales, mientras que Fernanda, de 21 años, estudia actualmente Educación Física. Ambas llevan seis meses formándose dentro de la academia del grupo y durante marzo de 2026 se integrarán formalmente al equipo operativo, donde atenderán emergencias y situaciones de rescate.

Para Amira, el deseo de convertirse en paramédica nació desde la infancia.

Actualmente, dentro del grupo de rescate participan alrededor de 10 mujeres y cuatro hombres, un reflejo de cómo cada vez más mujeres se abren paso en el ámbito de la atención prehospitalaria y el rescate en Culiacán. En muchos casos, las integrantes combinan esta labor con sus estudios y otras responsabilidades.

Las emergencias que atienden, explican, suelen estar relacionadas con hechos de violencia. Según relatan, en muchas ocasiones se registra al menos un incidente de este tipo al día y pese a la dureza de estos escenarios, ambas coinciden en que la vocación de ayudar es más fuerte que el miedo.

“Sí es cansado, no son fáciles las cosas que nos toca ver o afrontar, pero cuando algo te gusta no le encuentras un obstáculo. Muchas veces llegamos y están ahí los casquillos, entonces tampoco podemos alterar la escena; y si la persona se encuentra con vida, el lograr salvarla... son muchas cosas que estamos haciendo en cuestión de segundos, pero solamente está el enfoque de ayudar a la gente”, externaron las jóvenes paramédicas.

Entre los servicios que más las han marcado se encuentran algunos de los primeros que les tocó atender. Fernanda recuerda especialmente su primer hecho violento, cuando acudieron a un llamado de auxilio tras un ataque armado en el que una persona perdió la vida.

Para Amira, uno de los momentos más impactantes ocurrió el 9 de noviembre de 2025, cuando atendieron un ataque armado durante una fiesta en la colonia Lázaro Cárdenas, donde cuatro personas perdieron la vida y otras cuatro resultaron lesionadas, entre ellas una menor de edad.

A pesar de estos momentos difíciles, las jóvenes paramédicas aseguran que también existen experiencias que les recuerdan por qué eligieron este camino. En ocasiones reciben gestos de agradecimiento por parte de la ciudadanía, desde palabras de aliento hasta comida o pequeños obsequios.

“Cuando nos miran llegar sienten un alivio, de que ya los vamos a ayudar. Sí me ha tocado que niños se emocionan o cuando les das la atención te agradecen, y la verdad es muy bonito, porque te miran como su héroe”, señalan.

Respecto a su experiencia como mujeres dentro del ámbito del rescate, ambas coinciden en que poco a poco se han ido abriendo espacio en una labor que durante años fue ocupada principalmente por hombres. Aunque en ocasiones algunas personas dudan de su capacidad para realizar tareas físicas, como cargar equipo pesado, aseguran que pueden desempeñarlas sin dificultad. Incluso señalan que en muchas emergencias las personas se sienten más tranquilas al ser atendidas por una paramédica, lo que refleja la confianza y cercanía que también aportan las mujeres en este tipo de servicios.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, las jóvenes paramédicas también enviaron un mensaje a quienes sueñan con dedicarse a esta profesión: seguir la vocación y no dejarse limitar por los prejuicios.

En una ciudad donde las emergencias forman parte de la realidad cotidiana, historias como la de Amira y Fernanda reflejan cómo cada vez más mujeres ocupan espacios clave en la atención de rescates y urgencias, demostrando que la valentía, la preparación y la vocación de servicio no tienen género.

Y cuando la sirena vuelve a sonar, no hay tiempo para dudar. Amira y Fernanda toman su equipo y salen al llamado. En ese trayecto, entre luces rojas y calles de la ciudad, no solo van paramédicas: también van mujeres que decidieron convertir la empatía, el coraje y el compromiso de ayudar en una forma de vida.